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Portafolio gráfico

"Ahí viene Richie..."

Un portafolio fotográfico de Eduardo "la Rata" Carvajal

En agosto de 2012, en un pequeño estudio de Cali, Richie Ray tocó sus canciones junto a un grupo de músicos locales. Solo hubo dos testigos de esta descarga salsera. Uno de ellos, fotógrafo, salsómano y caleño, registró el momento con su cámara.

Un viernes por la noche, a finales de agosto de 2012, me llamó mi amigo Sandro Romero para contarme que al día siguiente les presentaría su documental Sonido bestial nada menos que a sus protagonistas: Richie Ray y Bobby Cruz. Pasé toda la noche imaginando cómo sería estar tan cerca de esos ídolos nuestros de los años setenta y pensé en pedirle a Sandro que me invitara, pero no fui capaz de enfrentar sus nervios ni los míos.

El sábado por la mañana me llamó de nuevo: Richie tendría un ensayo con músicos caleños para una presentación en Bugalagrande. Entonces aluciné, me estaba invitando a ir con él y tomarle fotos muy de cerca al pianista. Llegué corriendo al hotel y los encontré en el lobby. Sandro bajaba junto a Richie Ray, Bobby Cruz y Sofía Suárez. Saludos, presentaciones, risas nerviosas. Después de la proyección privada del documental, Richie iría al ensayo en el barrio Las Delicias.

Sandro y yo atravesamos la ciudad en un taxi y llegamos a una casa normal, de un barrio normal, con dos manes normales parados en la entrada. No se escuchaba nada, no parecía ocurrir nada. Abrimos una puerta y después otra y entonces nos golpeó el sonido bestial. Nos quedamos paralizados en medio de la descarga. Al primer corte, me metí en el estrecho y vaporoso estudio, repleto de músicos jóvenes tocando alrededor del piano de Richie Ray. Encontré mi rinconcito entre el timbal y las congas, y comencé a disparar sin poder detenerme; azotaba la cámara como un timbalero. Era muy difícil hallar el ángulo: mientras buscaba la forma de esquivar una baqueta atravesada en el plano, sorteaba los micrófonos y los sudores de los músicos.

Todos eran muchachos, todos del Valle. Las partituras que tenían al frente eran parte de la decoración, mientras tocaban de memoria las canciones con las que crecieron. Tronaron durante varias horas el “Richie’s Jala Jala”, “Los fariseos”, “Amparo Arrebato”. Richie no usaba las manos para dirigir la orquesta porque las tenía ocupadas castigando el teclado. A veces levantaba los dedos para un conteo, pero en general conducía a los músicos con la mirada, gestos dramáticos que todos copiaban al instante. En un momento se quedó paralizado, estaba mirando lo que un muchachito caleño hacía con el timbal. Yo estaba al lado del pelad...

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Eduardo "La Rata" Carvajal

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