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Sabores cubanos de Fredrika Bremer

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 Retrato de Fredrika Bremer (1801-1865) • © Top Foto

 

La “viajera antillana”, como ella misma se define en una carta desde Cuba1, no es una escritora cualquiera. Se trata de una novelista de éxito y de una personalidad insigne, comprometida en la lucha por los derechos civiles y sociales de la mujer. Pese a los lastres ideológicos y racistas de su clase social, Bremer está muy lejos de lo que Pérez de la Riva definió, en su obra El barracón, como “los viajeros banales”. Haciendo gala de una curiosidad insaciable y muchas veces con un atrevimiento rayano en la intrepidez, todo lo que “descubre” y pormenoriza nos permite establecer conexiones históricas y entender aspectos esenciales de su tiempo y su entorno. Ella decía que viajaba “no sin angustia, pero sin titubear”, y como estaba fascinada por el universo de la comida, desde los ingredientes en crudo hasta la forma de organizar una cena, a su lado es posible hacer un viaje a lo profundo de los sabores de la Cuba de la esclavitud, tanto en las mansiones suntuosas y el barracón infame como en los hoteles habaneros y los saraos de los sacarócratas de la época del anexionismo y los Capitanes Generales.

Fredrika nació en Finlandia en 1801 y era hija de un acaudalado industrial sueco-finés que tres años más tarde se estableció con su familia en Estocolmo. La madre de Fredrika hizo esfuerzos dictatoriales, e infructuosos, para convertirla en una joven casadera de la alta sociedad. Sus niñas debían regirse por un código pedagógico en el que había un punto curioso, y crucial, que determinaría el marcado interés culinario (también podría decirse el trauma) de la Fredrika adulta: las niñas comerían lo menos posible, en aras de obtener un físico “etéreo” al gusto de la madre buena. Fredrika pasó la infancia y la adolescencia rodeada de lujos, pero con un hambre constante. Siendo una adolescente, sus padres hacen con ella un viaje de estudio a París y a bordo del buque que los llevaría hasta Alemania le escribe a su hermana: “A las 10:00, al fin, desayunamos arenque y bocadillos. ¡Ay, Agatha, qué delicia! Porque si a una la han mantenido sin...

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René Vásquez Díaz

Autor de la trilogía La era imaginaria, La isla del cundeamor y Un amor que se nos va. Su novela histórica Fredrika en el paraíso se publicó en Suecia, Francia, Venezuela y Cuba.

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