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Arquitectura sin columnas y Algunas precisiones sobre la novela gráfica

Los lectores critican, exhortan, aplauden, censuran

Arquitectura sin columnas

Cuando el hombre dejó de ser cazador y se convirtió en agricultor, pasó de nómada a sedentario. Entonces se construyó su primera vivienda permanente y en ese momento nació la arquitectura. Con el tiempo la arquitectura fue considerada un arte mayor –algunos aseguran que es una técnica–, utilitario e imprescindible. Se puede vivir sin música, sin literatura, artes escénicas y sin artes visuales, pero no se puede vivir sin un techo.

Se dice que toda mujer lleva un niño en el pecho, y el periodista y humorista Klim agregaba que además lleva un arquitecto. De ahí la forma del pecho. Los arquitectos estamos conscientes de cómo emerge el arquitecto cuando la mujer se convierte en cliente. Y cuando el cliente es un hombre, con frecuencia nos confiesa que él siempre quiso ser arquitecto, y automáticamente empieza a ejercer. Y como encontramos la arquitectura en todas nuestras actividades –dormir, estudiar, trabajar, recrearnos–, estamos condenados a convivir con ella, y por eso hay mucha gente que se interesa en nuestra disciplina y quiere saber qué está sucediendo en este campo.

Podríamos preguntarnos: ¿dónde encuentran, la mujer con el arquitecto en el pecho, el arquitecto frustrado y el ciudadano interesado, una columna regular y permanente sobre temas de arquitectura? Y podríamos respondernos: pues en los diarios y semanarios de mayor circulación.

Pues no. Ni El Tiempo, ni El Espectador, ni la revista Semana tienen una columna permanente (El País de Cali es una excepción). Entonces –pensamos– con seguridad la encontraremos en las revistas culturales.

Pues tampoco. Las Lecturas de El Tiempo nunca la han tenido, y Arcadia y El Malpensante la tuvieron y la cancelaron. Todas publican columnas, artículos y reseñas sobre literatura, arte, música y cine. Pero nada de arquitectura. Tal vez –suponemos optimistas– incluyen al menos noticias o reseñas sueltas sobre el tema.

Pues menos. En la última entrega de las tres revistas no aparece la palabr...

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Julio de 2013
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