Google+
El Malpensante

Breviario

Historia de una postal

Una vieja postal contiene la imagen de una playa remota y la amargura de un desencuentro que la familia de un autor intenta revertir.

© Archivo familia Brito  

 

Tenía ocho años cuando mi abuela Maruca nos visitó por primera y última vez. Venía de Tazacorte, una pequeña población en la isla canaria de La Palma, de donde mi padre había emigrado hacía 28 años. Durante mucho tiempo el abuelo Gregorio y la abuela Maruca habían planeado venir a Colombia a ver a su hijo y conocer a sus nietos. Querían hacerlo en barco, porque para el abuelo Gregorio los aviones eran una aberración. Ahorraron y cuando ya estaba cerca el momento de venir, mi abuelo enfermó y murió.

Mi papá siempre se había quejado del trato que el abuelo le había dado. Su viejo le exigía trabajar en la finca el doble que a sus jornaleros, le prohibía jugar fútbol y lo obligaba a estudiar veterinaria. Cuando aún no había cumplido 18, mi papá se subió a un barco y se largó para Venezuela donde vivían unos familiares. Los casi treinta años que habían pasado, las cartas que mi madre le escribía a su suegra y las fotos de los nietos habían terminado por amansar al abuelo.

Después de su muerte, la abuela Maruca nos envió una carta muy sentida donde relataba los últimos días de su marido, lo mucho que había aludido al hijo lejano y a los nietos desconocidos, y la impotencia con que ella se había quedado al verlo morir sin cumplir su sueño de viajar. La carta estaba escrita en una postal que mi madre aún conserva y que muestra el verde litoral de La Palma y su arena oscura. Al pie de la imagen se lee una frase que yo a mis escasos ocho años pensaba que hacía alusión a mi abuela: “Quien la vio jamás la olvida”, y aumentó mi ilusión por conocerla. Por el reverso de la postal están las palabras de ella, donde imploraba al Señor que le diera salud para que pudiéra...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Paul Brito

Su libro El proletariado de los dioses (Collage Editores, 2016) estuvo nominado al Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Colabora con El Tiempo, Arcadia, El Heraldo y El Malpensante.

Marzo de 2014
Edición No.150

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

La teoría del marinero holandés o Welcome to Babylonia


Por Andrés Hoyos


Publicado en la edición

No. 203



Dossier de Ficción [...]

Para hacer un talismán


Por Olga Orozco


Publicado en la edición

No. 204



Una poema  [...]

Fidelidad de los perros


Por Tomás Sánchez Bellocchio


Publicado en la edición

No. 203



Dossier de Ficción [...]

Growing up americano


Por Christopher Tibble Lloreda


Publicado en la edición

No. 203



La outside story de un hombre criado como extranjero en su propio país, contada en el spanglish que le es natural. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores