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La última escena en un mundial

6 postales de fútbol

  

La historia de Colombia en los mundiales de fútbol se detuvo el 26 de junio de 1998 en Lens. Con goles de Darren Anderton y David Beckham, Inglaterra selló nuestro pasaporte de salida de Francia. O, más bien, nos dio el último empujón al avión. Desde la derrota 1-0 ante Rumania, once días antes, Colombia tenía cara de equipo eliminado.

En la última escena colombiana de Francia 98 –que con el tiempo se volvería la postal de toda nuestra participación– aparece Faryd Mondragón en cuclillas cubriéndose con los guantes la cara llena de lágrimas. La cámara lo enfoca cuando el partido con los ingleses ya había terminado, pero quizás empezó a llorar antes, cuando el balón todavía estaba en juego. Quizás estaba llorando desde el minuto 90, cuando detuvo los dos últimos disparos.

 

Vale la pena detenerse un momento en esa jugada. Último minuto de un partido irremediablemente perdido. Tiro libre a favor de Inglaterra. Mondragón manotea y grita para organizar a sus jugadores, que no tienen ningún afán en formar la barrera. El árbitro le advierte a Shearer que espere a que suene el pito para cobrar. Shearer no lo oye o lo ignora, y cobra a riesgo. Mondragón desvía el balón. Los jugadores colombianos siguen haciendo visita en el borde del área. Mondragón los putea. El árbitro amonesta a Shearer y ordena repetir el cobro. Ahora sí hay barrera, pero el balón pasa de largo. Mondragón detiene el disparo y el rebote posterior.

Fueron en total nueve opciones claras de gol. Cabezazos, tiros desde afuera del área, rebotes, un mano a mano. Mondragón trabajó esa jornada a destajo mientras Colombia paseaba el balón inocentemente por la cancha como si fuera un perro en el parque. Sin plan alguno, sin destino. Quienes critican el fútbol de posesión tienen en ese partido un buen argumento. Colombia tuvo el balón cerca del 55% del tiempo y no generó una sola jugada de riesgo. Apenas un par de remates mansos que el arquero David Seaman recogió sin problema. Un gol de Colombia era tan posible como que un rayo partiera a Seaman en esa noche despejada de Lens.

Mondragón fue el último jugador colombiano en abandonar la cancha del Bollaert-Delelis. Todos los ingleses que intentaron meterle un gol fueron a consolarlo. Seaman, reconociendo a un miembro destacado de su gremio, le dio un par de palmadas en el pecho y unas palabras de ánimo.

Por supuesto, Mondragón fue el centro de todos los elogios de la prensa (a pesar de su cuota de responsabilidad en los goles: cubrió mal su palo en el primer gol y se paró lejísimos del palo contrario en el segundo). Y mientras la prensa más lo destacaba a él, más criticaba a los demás jugadores. “El Pibe” Valderrama ya era un ex futbolista, “el Tren” Valencia fue un espectador más en el segundo tiempo, “el Patrón” Bermúdez vio pasar de largo a Michael Owen todo el partido, Víctor Aristizábal... ¿a qué entró Víctor Aristizábal?

Con ese tono solemne de los comentaristas deportivos –que usan como si estuvieran analizando un magnicidio–, Iván Mejía sentenció al final del partido: “Hay que reestructurar el fútbol colombiano”. Al final se quedó corto: pasaron tres mundiales y siete técnicos (sin contar los reencauches de Francisco Maturana y “Bolillo” Gómez) para que Colombia regresara a la escena internacional.

El próximo 14 de junio, cuando la selección salte a la cancha en Belo Horizonte para enfrentar a Grecia, se reanudará el fútbol colombiano en los mundiales. La pausa eterna de Japón-Corea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 habrá terminado. Si el productor de la transmisión tiene algún sentido histórico, hará la primera toma con el banco de suplentes. Ahí estará Faryd Mondragón, a punto de cumplir 43 años, con una sonrisa de oreja a oreja. El azar del fútbol le permitió regresar a un Mundial para limpiarse las lágrimas y ponerse de pie. Dieciséis años después, la última escena en Francia y la primera en Brasil tendrán el mismo protagonista.

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Carlos Cortés

Fue columnista en la revista digital La Silla Vacía, con su blog 'Subversión de los Hechos', hasta el 2012.

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