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Poesía

Dos poemas

Poeta visionario, formado en la estela del surrealismo, Gonzalo Rojas mantuvo un trato cercano y cómplice con varios autores y publicaciones colombianas. Gracias a la mediación de Fernando Caycedo, uno de sus amigos en Bogotá, empezó a colaborar con El Malpensante en 1996 y siguió haciéndolo hasta su muerte, quince años después.

Fotografía de Vasco Szinetar

 

ROCK SINFÓNICO

I. Pareja acostada en esa cama china largamente remota

1. Hablando de dioptrías, Mafalda era la ciega
y yo el ciego, compartíamos
la misma música arterial,
y cerebral, llorábamos de risa
ante el espectáculo de los dos espejos, el dolor
nos hace cínicos, este Mundo
decíamos no es yámbico sino oceánico por comparar
farsa y frenesí: gozosa entonces mi desnuda me
empujaba riente como jugando al límite
del barranco casi fuera de la cama
alta de Pekín, como apostando
a la peripecia de perder de
dinastía en dinastía, cada vez más y más al borde del camastro
de palo milenario y por lo visto nupcial, cada vez
más lejos del paraíso de su costado
de hembra larga de tobillo a pelo entre exceso
y exceso de hermosura y todo, ¡claro!, por amor
y más amor, tigresa ella
en su fijeza de mirarme lúcida, fulgor
contra fulgor, y yo
dragón hasta la violación imantante, ¡diez
minutos sin parar, espiándonos,
líquidamente fijos, viéndonos por dentro
como ven los ciegos, de veras, es decir
nariz contra nariz, soplo
contra soplo, para inventarnos otro Uno centelleante
desde el mísero uno de individuo a individua, a tientas,
costillas abajo! –El que más
aguanta es el que sabe menos, pudiera acaso
decir el Tao.
         Este Mundo
repetíamos y acabábamos sin más
no es yámbico sino oceánico. Otras veces
llovía duro, lo que más llovía
eran lágrimas.
Ma-fal-da, digo ahora entrecortado, en un solo
de clarinete y esto
va en serio, ¿qué
habrá sido de Mafalda?

 

2. Pues de cuantas amé, amé a Mafalda, ¡y que
me espedacen las estrellas!, la amé
volandera en la lluvia de la Diagonal, bufanda al viento,
de un Concepción que yo no más me sé, la esperé
ahí anclado y desollado hasta que volviera
la Revelación cuya encarnación
se da una sola vez, baj&eacu...

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Gonzalo Rojas

Reconocido poeta perteneciente a la generación de 1938.

Noviembre de 2014
Edición No.158

1

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2

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Por El Malpensante

3

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Por El Malpensante

4

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Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

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Publicado en la edición

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