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El Malpensante

Iceberg

Acción Malpensante

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Vaya uno a saber qué diablos se nos está metiendo en el cuerpo a los malpensantes, pero de un tiempo a esta parte andamos recobrando nuestra vieja pulsión de activistas. Claro, lejos están los días en que uno cursaba en las universidades “Piedra 1”, “Piedra 2”, “Ladrillo”, “Cauchera”, “Cocteles varios (énfasis en Molotov)” y salía a ejercer contra los edificios públicos. Lo grave era que luego venían unos atravesados a “agudizar las contradicciones” y la cosa se radicalizaba, fomentándose en últimas una violencia armada que mucho daño ha hecho al país. Sean, pues, dadas las disculpas que nos caben, disculpas que dicho sea de paso no suelen salir con facilidad de las bocas de los políticos de cuanto signo ideológico hoy por hoy tienen poder y representación en Colombia. Casi todos ellos tienen trabado el “lo siento, me equivoqué”. ¿Por qué les dolerá tanto reconocer sus viejos errores? Vaya uno saber eso también.

Nuestro activismo de ahora es radicalmente distinto al de la edad de piedra. Simplemente nos pareció que no bastaba con echar a rodar ideas de forma comedida para que los mandamases las archivaran y siguieran con su nadadito de perro dando vueltas en redondo y no yendo hacia ninguna parte.
 
Así, el último año nos ha visto en pie de guerra para salvar a una emisora cultural, emblemática de Bogotá, que unos forasteros indolentes decidieron cambiar por otra de chucuchucu. Como consecuencia, al menos en parte, de nuestro activismo, los amigos del Grupo Prisa andan promoviendo a la HJCK en varios de sus programas, pese a que se negaron a volverla a poner al aire. Algo es algo. Luego vino el Festival Iberoamericano de Teatro y la campaña que emprendimos para que el Estado y la ciudad se hicieran cargo del total de su financiación —lo ideal—, o al menos de una parte mucho más sustancial de la misma. Aunque ya Fanny Mikey y sus diligentes muchachos nos dirán pronto si la cosa sirvió de algo, hay receptividad en el ambiente. Luego tuvimos la idea de proponer el 20-20, una reforma radical en la manera en que se gastan, es decir, en que se dilapidan y se malgastan, las regalías en Colombia, según la fórmula salomónica de destinar 20% para las artes y 20% para las ciencias y la investigación tecnológica. Tenemos entendido que el representante a la C&aacu...

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El Malpensante

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