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El Malpensante

Coda

El "no" musulmán

Traducción de Karim Ganem Maloof

La coyuntura global ha provocado que, con frecuencia, se afirme que el islam es esencialmente destructivo y violento. Indagando en el lenguaje usado para profesar la fe, un filósofo cree encontrar la clave para una respuesta.

 

©Istock • freeimages.com

 

Cada una de las tres religiones monoteístas comúnmente denominadas “abrahámicas” tiene su propia profesión de fe, un enunciado individual considerado fundamental por sus seguidores.

Para el judaísmo tal proclamación es el Shemá (“Escucha”), tomado del Deuteronomio 6,4. Allí se dice: “Escucha, oh Israel: ¡el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno!”. Los judíos practicantes deben recitar el Shemá diariamente (antes de acostarse, por ejemplo), y se supone que debe ser la última cosa que pronuncien antes de morir. Incluso en el más privado de los momentos nocturnos y en el lecho de muerte, el Shemá le anuncia de forma imperativa el credo monoteísta a la comunidad, la cual se une alrededor de “nuestro Dios” que es “Uno”.

También la cristiandad tiene su propio dogma que se remonta al Symbolum Apostolorum, y data del 150 d. C. La declaración de fe, que aún se lee durante el ritual de bautismo, empieza con la palabra latina credo (“creo”), y continúa: “...en Dios todopoderoso, creador del cielo y la tierra. Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro Señor, quien fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María siempre Virgen...”. El Credo individualiza al creyente; no solo comienza con un verbo conjugado en la primera persona del singular sino que, a través de esa afirmación, establece la propia identidad de quien lo recita. Mientras el Shemá judaico forja una comunidad a través de un llamado directo a los demás, la profesión de fe cristiana crea de forma autorreferencial al sujeto individual de esa fe.

Por su parte, la afirmación de fe musulmana se llama Shahada (“Testimonio”) y empieza, en contraste con sus homólogas monoteístas, con una negación, l? (“no”): “No hay Dios [l? ’il?ha] sino El Dios, y Mahoma es su mensajero”. Formulada a comienzos del siglo VIII, fue parte integral del proceso de conversión y es el primero de los cinco pilares del islam. La primera parte del “Testimonio” es una confesión de tawhid, o de la unicidad de Dios. Su riguroso monoteísmo depende d...

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