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El Malpensante

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Picasso y Chaplin frente a frente

Los caminos de estos dos personajes, tan excepcionales como aparentemente disímiles, se cruzaron en París una noche de 1954. Durante aquel encuentro clandestino, los dos genios empujados al exilio pronto encontraron un cauce común. El relato completo de esa singular velada, narrado por quien la hizo posible, permaneció inédito durante décadas.

© Ilustración de Fiorella Ferroni

La presente primicia de Marcha es un delicado manjar para revistas como Match y Life. Para evitar los riesgos de una publicidad perjudicial, la entrevista entre Picasso y Chaplin se ha mantenido en secreto. No convenía, políticamente hablando, que Charles Chaplin, en su primera visita a París luego del suplicio norteamericano, como lo ha dejado dicho en recientes reportajes, se entrevistara con el otro genio de escasa estatura, con el que comparte una celebridad mundial. En las encuestas últimas, Chaplin y Picasso siempre figuran entre los diez hombres más famosos de la época. Geniales ambos, ambos muy queridos, napoleones de mil batallas, necesitaban verse, conocerse, tratarse. Pero el mundo atraviesa las neblinas de las explosiones atómicas, ese largo túnel de experiencias nada secretas, para ver quién puede arrasar con mayor número de kilómetros de tierra. Hiroshima y Nagasaki fueron espectáculos alemanes, nazi-fascistas. Hay que ir más adelante en la destrucción. Picasso y Chaplin ignoran cómo se mata una mosca. Pero son víctimas de un estado de cosas que impide el encuentro de dos genios creadores en una simple noticia en la plana de los diarios. No convenía en 1954 hablar del interés de Charles Chaplin por conocer a Picasso, y de la necesidad que este tenía de penetrar en la intimidad del genial comediante. Fue así que la entrevista se hizo en tal secreto, que es esta la primera vez que se habla de ella. Se evitó toda publicidad y el más leve comentario. Altos intereses corrían riesgo chez Chaplin en aquel otoño de 1954. No obstante esto, se arregló una comida en el hotel donde se alojaba el actor: en el Ritz, Place Vendôme, París. Para hacer más ordenada una entrevista de la que se tiene nada más que los puntos cardinales, vamos a dividirla en seis momentos. Los comensales también son seis, y van a quedar citados con sus iniciales los dos que participaron como organizadores de la entrevista. A uno de ellos se le nombrará por la inicial de su apellido: A. Y a su mujer se le citará por la letra inicial de su nombre: E. Frente a frente, Chaplin y Oona, Picasso y Françoise, la ex compañera de Pablo, el grande de España. Françoise Gilot, para más datos, pintora excelente, bella mujer y madre de dos hijos de Picasso: C...

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Enrique Amorim

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