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El Malpensante

Poesía

Tres poemas cubanos

.

1. Lástima de no conocer a Gramsci y cierto libro

A Esther y Denise, ellas sabrán –algunos– cómos y porqués

Pensemos en una muchacha proveniente del cantón de

Zug, allá en Suiza, con el mélange en el pelo y el visage

en los muslos, que nos sorprende diciéndonos: yo soy

Fabienne Stephanie, y descubrimos que si no fuéramos

 tan torpes y machos [muy macho y cubano, diría el

profesor Acanda, por eso tú, realista ingenuo, pretendes

seguir con los pies sobre la silla y este (que algo lo salvó

de predicar a favor de Zhdánov y el realismo socialista)

dejó de venir a mi clase anterior] no trastabillaríamos con

el nombre, ni haríamos el ridículo de: prefiero Estefaní;

hay mucho orgullo patrio para sucumbir ante una pro-

bable eurocentrista venida a La Habana desde el cantón

de Zug, pero ninguno para continuar siendo torpes y

machos [y los arquitectos conocen la relación entre

los alcaldes y la avenida Paseo, pero no entre la estatua

ecuestre del que desposó a la viuda de Martí (serás del

nuevo príncipe, empero lo de marxista ni bebiéndote una

silla)], ¿aunque sabes?, yo conozco de quien se estableció

con treinta años en el complicado Connecticut y aunque

siempre se llamó Patricia, y Marianao mediante, hoy

es Path, que no Patsy, vayan nuestros recuerdos a Patsy

O’Hara. En un final nadie debiera angustiarse por tales

faterías, ni conocer a Gramsci y cierto libro que a tantos

tontos no traduce nada, y según la editora, ese premio de

la crítica es más un milagro que una causa de la filosofía

de la praxis, porque en aquel tiempo ella estaba tan verde

como los ojos de Fabienne Stephanie.

 

2. Saludo a Agnes Varda

Saludo a Agnès Varda,

a sus veintitrés minutos

al fotograma de cómo los cubanos

                        somos machistas posesivos

                        hasta los maricones

 

Saludo a Agnès Varda

y la manera de hacer rey al Benny

sin pasarlo por la insufrible ...

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