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El Malpensante

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En mi nuevo San Juan

La sabrosa mezcolanza que caracteriza el habla boricua es un reflejo fiel de las tensiones políticas y culturales entre Puerto Rico y Estados Unidos. Colonialismo, emigración y asimilación resuenan en cada sílaba híbrida. ¿Cómo percibe un recién llegado a la isla ese dilema entre ingleñol y spanglish?

 

Una tarde me fui

hacia extraña nación

pues lo quiso el destino...

                Noel estrada

© Ilustración de Marcos Guardiola

I. David contra Goliat, la gesta de Isla Nena

Puerto Rico: ue-o i-o, huerto rico, tuerto rico, puerco rico, puerto chico, puerto lindo, puerto limbo, puerto pico, tuerto mico, muerto rico, vuelto rico, cuerdo rico, cuerpo rico, cuerno rico, duermo rico...

Durante el vuelo rumbo a San Juan, dormitaba, veía sabanas de nubes y anotaba variaciones en torno al nombre de la isla. A mi lado, una puertorriqueña y su hija repasaban palabras en inglés:

–¿Cebolla?

Onion.

–¿Tomate?

Tomato.

–¿Maní?

Peanut.

–¿Seta?

Mushroom.

Luego la mujer conectó los audífonos para ver un capítulo de Friends y la niña se entretuvo con su tablet. En la revista de la aerolínea encontré una entrevista al cantante Danny Rivera, “la voz nacional de Puerto Rico”, intérprete de baladas inolvidables de los setenta como “Amada amante”, “Para decir adiós” y “Gracias mi amor por todo lo vivido”. Rivera creció en el barrio de Santurce, sector entrañable de San Juan, cantera de los músicos Daniel Santos, Tito Rodríguez, Rafael Cortijo, Ismael Rivera, Ángel Canales y Gilberto Santa Rosa. En 2001, según rememoraba en la entrevista, Danny Rivera estuvo un mes preso en la cárcel federal de Puerto Rico, condenado por un acto de desobediencia civil cometido en la isla de Vieques.

Fue la primera noticia que tuve acerca de Vieques, la pequeña isla situada al sureste de Puerto Rico, llamada Isla Nena por los versos que le compuso Luis Llorens Torres: “La Isla Madre, la isla encinta, / parió en el mar su dolor; / la Isla Madre abrió su entraña / y la Isla Nena nació”.

En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, con el propósito de habilitar un campo de pruebas para ejercicios militares, la Marina de Guerra de los Estados Unidos empezó a confiscar propiedades en Vieques, apoderándose de sus regiones este y oeste. Más de ochocientas familias debieron emigrar a la vecina isla de Santa Cruz, o hacinarse en el centro de Isla Nena, expuestas a bombardeos, prácticas de tiro y agresiones ambientales ocasionadas por experimentos con napalm y uranio reducido.

El ultraje duró s...

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j Galán

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