Google+
El Malpensante

Ficción

Asimetrías

Un cuento de Andrés Mauricio Muñoz

©Ilustración de Laura Alcina 

1

Mariana se levanta y camina alrededor del cuarto. Frota su cara con la mano izquierda desde la frente hasta la barbilla, de tal manera que, a medio camino, aplasta un poco su nariz. Mira el reloj. Aún falta poco más de una hora para que el despertador comience a sonar. Se queda mirándolo. Parece desafiarlo. Mariana, que suele tener un sueño inalterable, no ha podido dormir; es lógico, hoy, por fin, será su entrevista en uno de los programas de televisión de mayor sintonía, la oportunidad de un cambio radical para ella. Sabe que podría estar a punto de abandonar su vida de fea y comenzar a ser bonita. “No hay que apresurarse”, se dice, “no nos precipitemos, Mariana, vamos con calma”. Camina hasta su cama y se acuesta. Cierra los ojos. Cientos de imágenes revolotean dentro de su cabeza. Se ve luciendo ropa de las últimas colecciones; como todos los bonitos, iría de compras a un centro comercial y llevaría lo que le viniera en gana, una chaqueta con capucha de lana y un par de blusitas con escote, lo que siempre ha querido. Se ve caminando por la calle de la mano de su novio, alguien que con solo mirarla no dejaría dudas de lo mucho que la ama. Se imagina bailando ebria sobre la mesa de una discoteca de moda. Le parece descubrirse en la universidad, sentada en un salón de clases. Esta sucesión de imágenes le ayuda por fin a conciliar el sueño. Su respiración se hace cada vez más pausada; sin embargo, una serie de espasmos se insinúan en las comisuras de sus labios.

 

2

Mariana lleva veinte años siendo fea y casi seis luchando por dejar de serlo. Sabe que es bonita. Todo el mundo se lo dice. Durante años ha reafirmado la convicción de que sus piernas sostienen una bella anatomía. Siente incluso que los bonitos no pueden dejar de mirarla cuando pasan a su lado. Después descubre cómo sus caras se desfiguran en una mueca de asombro al comprobar que lleva en la frente la distintiva franja de sombra. Así es, cuando Mariana cumplió dos años y su madre tuvo que someterla a la evaluación de rigor, fue catalogada como fea. Todo comenzó hace veintidós años cuando Mariana llegó a un mundo que, muchos años atrás, había decidido privi...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Andrés Mauricio Muñoz

(Popayán, 1974) es autor de Te recordé ayer, Raquel.

Mayo 2016
Edición No.174

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Alejandro Durán, el rey que se destronó a sí mismo


Por Mariamatilde Rodríguez Jaime


Publicado en la edición

No. 205



De las manos curtidas del Negro salieron tantos arrullos de amor como notas de rebeldía, canciones de protesta contra otros reyes menos musicales y más injustos. [...]

La abolición del lector


Por Jaime Alberto Vélez


Publicado en la edición

No. 207



. [...]

¿Qué se siente ser un murciélago? El rol de la filosofía hoy


Por El Malpensante


Publicado en la edición

No. 206



Recetas de salvación


Por Wendy Guerra


Publicado en la edición

No. 206



La chef más querida de la televisión cubana enseñaba a convertir el agua en aceite y las frutas en bistecs, apoyándose en el ingrediente secreto del buen cocinero: la imagi [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores