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El Malpensante

El último de la fila

Visita al Cabaret Voltaire

Álbum de la literatura colombiana

©Fotografía de Mario Camelo

La foto fue tomada en Berna, Suiza. Un día antes habíamos ido a Lausana a casa de Helena Araújo y ahora salíamos para Zúrich. Mario Camelo, poeta colombiano radicado en Friburgo, nos tomó esta fotografía a Germán Espinosa y a mí. ¿El año? 1995. Habíamos sido invitados con el poeta Fernando Charry Lara a dar charlas y lecturas en Ginebra, en la Fundación Simón Patiño, y decidimos, tras visitar la tumba de Borges, esta vez en compañía de Álvaro Mutis, ir a casa de la siempre espléndida Helena, una refinada mujer anclada en Suiza desde la publicación de su novela Fiesta en Teusaquillo, y que tras sus peleas con un clero retardatario no pensaba volver a Colombia. Allí habría de morir.

El mismo día de la fotografía nos fuimos enfundados en abrigos y bufandas, con un frío de cuchillo de esquimal, a Zúrich. Casi llegados a la bella ciudad nos dirigimos al Cabaret Voltaire donde se dice que jugaron una partida de ajedrez Tristan Tzara y Lenin, exiliados en esa ciudad en la que murió y fue enterrado James Joyce. Se sabe que nadie sabe cómo terminó la legendaria partida de ajedrez.

Yo le apuesto a Germán que esa partida entre el dadaísta y el bolchevique debió ser ganada por Tzara. ¿Por qué?, me preguntó, apoyado en el bastón que porta en la fotografía, una bella pieza con una leyenda en francés taraceada por su antiguo propietario y que le regalara a Germán un anticuario suizo. Pareció molesto por mi pretenciosa o absurda certidumbre dadaísta.

–Porque el bolchevique –le dije–, que habría de volver a Rusia poco tiempo después en un tren sellado desde la Suiza neutral, nada menos que a hacer una revolución, conocido su carácter político supongo que solamente cuidaba a los peones, descuidaba a propósito a la reina, daba demasiado pienso a sus caballos, desalmenaba sus torres.

Germán se rió y la charla quedó en tablas.           

El Cabaret Voltaire, creado por Hugo Ball, cumplía ahora un lento trabajo de rescate para que alguien se ocupara de restaurar la legendaria partida de ajedrez. Ya el cubano Luis Rogelio Nogueras ha...

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