Google+ El Malpensante

Iceberg

Para Álvaro y Gloria

.

Álvaro Castaño no inventó la cultura pero amplió su hoja de vida a través del anoréxico kilovatio. La emisora de la ex inmensa minoría (HJCK) ya no vive en la frecuencia 89.9, de FM. Para tutearse con la sesentona difusora radial hay que bajarla con horqueta de internet. 

De pronto la gente se casa con el que puede, no con el que quiere. Los esposos Álvaro Castaño y Gloria Valencia se casaron con la única persona con la que podían hacerlo. Y si uno se casa para tener con quién hablar en los años otoñales, hicieron el mejor negocio. La pareja entregó tres hijos a la radio: Rodrigo, Pilar y la HJCK. 

De Gloria puede decirse que su vida fue un soneto en el que su marido es el segundo cuarteto, ella el primero, y sus hijos los dos tercetos. Ellos los hicieron abuelos, una profesión creada para sacar un máster en alcahuetería.

Un dato para los románticos: Álvaro fue el único novio que Gloria tuvo. Delgado como un kilovatio, para serle fiel a su talante, Álvaro enamoró a la bella bastonera del Colegio Mayor de Cundinamarca leyéndole obras de los clásicos españoles.

La musical Gloria, tolimense de todo el bunde, se inició en la lectura de la mano de la Cartilla de Baquero y la Urbanidad de Carreño, el ayatola venezolano de las buenas costumbres. Después de este extraño aperitivo, nada de lo cultural le fue extraño. Nunca agobió a los televidentes ni a los oyentes gracias a su reposada voz y a una sonrisa que era su otro yo. La vimos por primera vez dirigiendo en blanco y negro El Lápiz Mágico, recién llegada la televisión, a mediados de los cincuenta. Tampoco produjo fatiga en otro de los muchos espacios que presentó, Naturalia, en el que Gloria, improvisadora feliz, fue la primera Cousteau de tacón alto que tuvo Colombia. Por ello tiene acciones mayoritarias en la adquisición de la conciencia ecológica criolla.

A Álvaro Castaño Castillo jamás le asustó el hecho de ser el hijo número trece. Eso que el diccionario define como triscaidecafobia no iba con él. Es más: a manera de exorcismo, su nombre y primer apellido suman trece letras. Por supuesto, no le debía nada a la mala ni a la buena suerte, sino a un trabajo de varias décadas en la HJCK, “el mundo en Bogotá”. No fue, pues, fruto de una casualidad o de un capricho que les otorgar...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Óscar Domínguez

(Montebello, Antioquia, 1945). Actualmente es columnista de "El Tiempo".

Septiembre 2016
Edición No.178

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores