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El Malpensante

Crónica

El Herrero y la Marimba

En un municipio remoto del Pacífico colombiano, dos percusionistas de orígenes distintos se encuentran para fabricar a cuatro manos un instrumento que simula el golpeteo de la lluvia sobre techos de zinc. Esta crónica detalla un trabajo artesanal que culmina marcando el ritmo de una región.  

La marimba suena como si estuvieras escuchando llover; imita el sonido percutivo del agua cayendo sobre un tejado (que en el lluvioso Pacífico, gracias a este instrumento, se escucha incluso durante la canícula). Cuando Libardo Rosero termina de tocar le pregunto qué diferencia a la marimba de Barbacoas de la de otros lugares. “Tenemos otros ritmos que no conocen en otros lados: el currulao (o berejú), la caderona, la caramba, la agualarga y la aguacorta”, recita sin pestañear. “Aquí en Barbacoas tenemos bordones de berejú que son diferentes a los que tocan en Guapi y Timbiquí”.

“Mire”, continúa Libardo, “mi abuelo se llamaba Segundo Hilario Rosero, de Altaquer. Él era indio indio. Pero blanco blanco. Fue uno de los que se fueron allá al río Güelmambí a matar liberales. Todo era por el partido, los rojos contra los azules, y él era de los azules. Eso mataron harta gente, violaron mujer, se robaron el oro. Pero mi abuelo, Segundo Hilario, se enamoró de mi abuela Ambrosia. Una negra booonita. Esa sí era negra negra. Negra de verdad. Ella era liberal y lo protegió cuando lo iban a matar. Se enamoraron. Y ahí nació mi papá, en 1904, y de ahí vino la mezcla. Mi papá era de color quemadito, así como yo, y mi mamita sí es blanca. Pero mi abuelo, el papá de mi papá, era un indio blanco, ¡hasta el pelo lo tenía blanco desde pequeño!”. “¿Sería albino?”, le pregunto. “De pronto, pero era indio original, de Altaquer, aquí al lado de Junín”.

Apenas creo lo que oigo. Los toques de marimba que Libardo heredó provienen de un indígena albino de Altaquer, un pueblo ubicado en la parte alta de la Cordillera de los Andes, un territorio que hoy en día pertenece a los indígenas inkal-awá, los “hijos de la montaña”. También me parece increíble la fecha de nacimiento de su padre, ¡1904! Eso significa que el marimbero Segundo Hilario Rosero había bajado desde Altaquer a la cuenca del Telembí a matar liberales durante la Guerra de los Mil Días. Sin embargo, el indígena conservador había sido conquistado por Ambrosia, una liberal negra.

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Comentarios a esta entrada

Diego A Fernandez Saad

Me encanta! Queremos más de éstas historias. La etnomusicología en un país tan rico en sonidos como el nuestro, es un manjar servido en bandeja de plata que invoca una explosión de sabores, una fiesta de colores y un baile que necesitamos bailar.

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Juan Pablo Liévano

Investiga sobre músicas afrodescendientes. Actualmente cursa la maestría de antropología en la Universidad de los Andes.

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