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El Malpensante

Artículo

A propósito de el tiempo recobrado

Hernando Caro Mendoza

Según los entendidos, el director de cine chileno-francés Raoul Ruiz (1941) puede haber resuelto uno de los más viejos anhelos del arte cinematográfico: adaptar a Proust. En esta entrevista-ensayo, realizada por los periodistas Jacinto Lageira y Gilles A. Tiberghien, Ruiz nos propone algunos conceptos que, según él, lo guiaron en su empeño.

Hace unos quince años había comenzado a imaginar, más o menos como un ejercicio, la posible filmación de El tiempo recobrado, precisamente porque se trata del fin de esa saga cíclica que es En busca del tiempo perdido. Al imaginar cómo se podría filmar esa obra, el primer problema es desde luego el de la conclusión, el del final, sobre todo porque en este caso estamos ante un texto místico. Se puede calificar de tal si lo relacionamos con la cuestión del tiempo que, a grandes rasgos, se divide principalmente en tres grandes nociones: el tiempo como categoría trascendental —un hecho de la naturaleza, según Newton; el a priori de Kant—; el tiempo como duración, característi­co de Oriente pero también de la filosofía de Bergson; y, por fin, el tiempo como dimensión. Lo que me hizo releer a Proust con el fin de realizar una película fue un comentario de Gödel sobre Einstein donde afirma que este último, durante mucho tiempo, se preguntó por qué, si el tiempo es una dimensión, no se lo podía ver como se ve la profundidad, el ancho o la longi­tud, y sí en cambio como una sucesión de pequeños intervalos. Parece, sin embargo, que en momentos particulares ciertos místicos llegan a tener una percepción del tiempo como totalidad; no que se sientan fuera de él, como si ya no existiera, sino que se sienten atrapados por él en su calidad de dimen­sión. Escribí entonces una especie de fábula y me puse a trabajar sobre el asunto.

Por la misma época volví a considerar otro artículo de Gödel, “Algunas anotaciones sobre la filosofía idealista a la luz de la teoría de la relatividad” —en el que me basé para otra película, Los desti­nos de Manuel—, que trata de las relaciones entre la teoría idea­lista y la teoría de Einstein. Él plantea la hipótesis de que si se llegara a viajar a una velocidad siete veces y media mayor que la de la luz —un imposible desde el punto de vista experimental, pero no desde el teórico— se llegaría a un punto en que la persona vería su propia vida (¿pero la vería como quien visita un museo o como quien la revive?) y se podría entonces cambiar el presente del que se viene engendrando así una especie de circuito perm...

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