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El Malpensante

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Tour guiado por un mapa del tesoro

El espeso verdor de la vegetación y el gesto de apacible sabiduría de José Celestino Mutis en el anverso del billete ochentero de 200 pesos transportan de inmediato a la Expedición Botánica. Dos encuentros con este inconfundible pedazo de papel abren en la mente del autor atajos entre la necedad infantil, la Nueva Granada y la devaluación de la moneda colombiana. 

 

En el año 1990 yo vivía en Tumaco, en la costa de Nariño. Entonces había muy pocas posibilidades de esparcimiento en el pueblo, carecía de alcantarillado óptimo y la mayoría de desechos iban a dar al mar, donde los paseantes de fin de semana, como mi familia y yo, sorteábamos empaques plásticos en el agua, y filosos recortes de PVC en la negra arena del Pacífico.

En la playa del Arco del Morro, frente a la Peña del Quesillo, las facilidades sanitarias no abundaban, así que los niños –y muchos adultos– tenían que aliviar sus necesidades entre los pastos descuidados que había cerca de la carretera. Un día, sin orgullo y con mucho afán, yo atendí el llamado de la naturaleza entre el matorral, y ahí, bajo el ambarino chorro de mi infantil vejiga, distinguí la mirada de José Celestino Mutis recibiendo un bautizo innecesario.

El verde del billete de 200 pesos se camuflaba perfectamente entre el pasto y recogerlo implicaba acercarme a mis fluidos. Pero qué importaba, ahora era rico y había descubierto que en el mar, efectivamente, la vida es más sabrosa.

Quién sabe en qué gasté aquel dineral, seguramente en los mangos biches que vendía un mudo frente a mi colegio, quien llamaba nuestra atención pegándonos en la espalda con el canto de su cuchillo. Lo que sí recuerdo es el color del billete, el verdor del pasto y la apacible mirada de Mutis perdonando mis injurias y excesos.

Ahora, casi tres décadas después, mientras hago una investigación sobre la Expedición Botánica, me reencuentro con el viejo billete de 200. Si bien hoy es un mero papel que no me alcanza ni para un mango biche, su valor es mucho mayor: se ha convertido en mapa de mis indagaciones.

José Celestino Mutis


   

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Federico Arteaga

Autor de la novela Las dunas, ganadora del Premio de Escritores Nóveles de Caldas en 2003. Escribe en varios blogs, entre los cuales está Amenfuck.

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