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El Malpensante

Artículo

Lágrimas

traducción de Martha Rodriguez y Benoit Cassagnau

¿De qué están hechas, a qué saben, qué pasa cuando no pueden ser derramadas? ¿Cuál es su lugar en la literatura, en la familia, en la vida? ¿Dónde está el temido valle que ellas conforman y qué tan vasto es? Las conocemos, las hemos derramado y probado; sin embargo, esta escritora, que no puede llorarlas, nos revela las lágrimas desde múltiples ángulos que no sospechábamos.

©Nicolás Valencia

 

  I

El principio

¿Deberíamos considerar las lágrimas como una de las bellas artes? Yo he admirado toda la vida a aquellos que saben llorar. Recientemente un hombre de unos sesenta años, robusto, con botas de montaña (puede que exagere) –en resumen, un desconocido, alguien con quien intercambié algunas palabras–, me miró con tristeza y lástima, pues yo acababa de decirle que nunca había llorado de felicidad. Claramente no sabía lo que me perdía, claramente.

Más grave aún: lloro poco, sin importar cuáles sean las circunstancias. No estoy orgullosa de ello; por el contrario, lo lamento. Un ojo seco se asocia con demasiada frecuencia a un corazón de piedra; sin embargo, no creo que sea mi caso. Pero es verdad que en términos de emociones, de su escala y su valor, estamos completamente solos, todos y cada uno y ante nosotros mismos.

Me gustaría poder, me gustaría saber llorar. No estoy segura de que esto se aprenda.

 

Los hombres (1/2)

Los hombres lloran menos. He visto llorar a mi padre apenas una vez y solo porque lo sorprendí a través de una puerta entreabierta. Mi corazón se aceleró, con la incomodidad y la excitación de quien cae en una escena tabú, quizá obscena, que no le corresponde ver. Pues la lágrima masculina, necesariamente excepcional, debe tener un valor superior a la más corriente y ordinaria, la femenina. La del hombre refleja y manifiesta la gravedad del suceso. Sí, es un hecho: los hombres lloran menos. Nada más fácil que ver en ello una expresión de la naturaleza, un rasgo característico de la virilidad. Nada más falso. En verdad los hombres lloraron antes mucho tiempo en Occidente, y a mares: finalmente, solo desde hace poco aprendieron a tragarse sus lágrimas. (Es difícil dejar de ver una forma de violencia en esta condición impuesta.)

En razón de esta peculiaridad de nuestra época, he estado persiguiendo la lág...

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Escritora francesa con ascendencia montenegrina y bosnia. En 2008, recibió el Premio Goncourt por su primera novela Corps volatils. Su más reciente novela se titula La blonde et le bunker (Éditions de l?Olivier, 2012).

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