
Ilustración de Martín Sánchez
El jaguar
En el Orinoco, el extremo más oriental de Colombia, un viajero alemán me habló de un jaguar que tenían en una reserva del Pacífico, el extremo más occidental de Colombia. Me dijo que lo sacaban a caminar como a un perro, con collar y correa. Los jaguares no son animales domesticables; yo tenía que verlo.
Atravesé el país en bus –los llanos extensos, las tres cordilleras y los valles ardientes– y llegué al puerto de Buenaventura, donde todo es gris porque vive lloviendo. Ahí tomé una lancha rápida a Juanchaco, la última parada antes de la reserva del jaguar. El viaje, por un mar verde lleno de crestas, duró una hora.
Juanchaco es una comunidad negra con casas de tablas de madera y un muelle de hormigón que custodian los militares de una base naval que hay cerca. El Paisa, un blanco que organiza los paseos turísticos en la zona, me llevó a la reserva del jaguar. Primero fuimos en moto hasta un embarcadero en medio de la selva y luego navegamos en una lancha de madera por un estero de aguas turbias que nos condujo a mi destino.
El administrador de la reserva me dio la bienvenida sin entusiasmo. Al jaguar lo tenían en una jaula pequeña, de transporte. A duras penas podía estirarse y darse la vuelta, y ya no lo sacaban a caminar como a un perro porque le dio un zarpazo a un turista y le hirió la pierna. Me dieron ganas de llorar. Pero el voluntario que se encargaba de él, es decir, que le tiraba la comida por entre las rejas, me dijo que le construiría una jaula digna. El tipo se había rasurado la cabeza y prometió no dejarse crecer el pelo hasta terminarla.
Pajaritos y mariposas
El pelo del voluntario, que era rubísimo, ya le llegaba a la oreja. La jaula le quedó magnífica: tenía un árbol que el jaguar trepaba, una plataforma elevada que usaba para dormir y una piscina donde se bañaba. Fue un reto construirla por las condiciones de la selva, la lluvia, el sol, los caminos empantanados y el transporte en lancha de los materiales desde Buenaventura, pero aun teniendo todo eso en cuenta le tomó más tiempo del necesario porque se la pasaba fumando marihuana. &...
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Escritora, guionista y novelista. Sus cuentos han aparecido en numerosas revistas latinoamericanas y de Estados Unidos, y entre sus novelas están Coleccionista de polvos raros (Norma, 2007) y La perra (Random House, 2017).
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