Google+ El Malpensante

Reseñas

Terror a la brasilera

As boas maneiras de Juliana Rojas y Marco Dutra

La última entrega de nuestra reportera en el #PuroVoltajeFICCI58 es sobre una particular y arriesgada propuesta carioca. ¿Será posible hacer hacer cine de fantasía en Latinoamérica sin quemarse en el intento? #FicciMalpensante

     

 

Si me invitaran a ver una película latinoamericana, brasilera, queer, de fantasía y terror, con tintes de ciencia ficción y efectos especiales, y que dura más de dos horas, rechazaría la propuesta; son los ingredientes perfectos para el fracaso. Nadie me dijo que As boas maneiras [Good Manners], de Juliana Rojas y Marco Dutra, era todo eso. Ni me tomé el trabajo de ver el trailer completo. Solo había escuchado que era buena y larga, así que me bebí una lata de energizante y entré a verla.

El energizante fue innecesario. De principio a fin, la película lo atrapa a uno, así las primeras escenas no sean tan enganchadoras y las locaciones más bien estáticas. Sin llegar a ser ninguna de las dos cosas, empieza como una atípica historia de amor queer que poco a poco se transforma en una suerte de película de terror con visos de ciencia ficción, condimentada con ricas referencias al género. Todo eso en portugués y con São Paulo como escenario.

Una apuesta arriesgada en Latinoamérica, que podría haber devenido en un genuino desastre, pero que resulta en una propuesta muy interesante. Todo fluye con naturalidad, está bien hecha, las actuaciones son buenas, las referencias ricas y adecuadas, y no espera del espectador más que se deje llevar, y que no haga tantas preguntas. Creo que ahí está el gran acierto: el filme combina bien todos los elementos y en las dosis adecuadas. Así, ni es una crítica social o de género, ni una distopía descabellada; aunque tenga un poco de ambas.

 

LADO A

La historia comienza con que Ana, una chica blanca de clase alta, contrata a Clara, una extraordinaria enfermera, negra y pobre, para que cuide de su bebé y le ayude con las tareas domésticas mientras este nace. Ana vive sola en un lujoso duplex en el centro y Clara se va a vivir con ella. Un muro de prejuicios, de “buenos modales”, las separa, pero su soledad y aislamiento las unen; así, las continuas tensiones sexuales eventualmente se convierten en amor.

Mientras este primer conflicto se desarrolla, el contraste entre la naturalidad y autenticidad de las protagonistas y la extrañeza de su mundo es cada vez más fuerte. Uno tiene la intuición de que algo no está bien, pues ya le han dado varias pistas. Pronto las sospechas se confirman y, así, a palo seco, me encontré desviando la mirada varias veces de la pantalla, mientras me preguntaba: Qué carajos estoy viendo.

También entendí en ese momento por qué incluyeron el largometraje en el FICCI: el tema no es la raza o el género, como parece al principio; es lo monstruoso, lo diferente, lo indomable. Cada protagonista es un monstruo a su manera, ambas son personajes disruptivos, aislados. Y como hijo de tigre sale pintado, su retoño, que termina siendo de ambas, es el epítome de lo monstruoso. En una secuencia tan intensa como espeluznante (y a ratos chistosa), el nuevo protagonista entra en escena.


LADO B

Ha pasado mucho tiempo y parece que, después de todo, hubo un final feliz. Uno tiene mil preguntas, pero se resigna a que así terminará la cosa. Pero el niño ha crecido y el argumento se transforma. Él ya tiene edad suficiente como para cuestionarse por lo particular de su existencia y exige respuestas inmediatas. Intentar contener su naturaleza salvaje imponiéndole buenos modales se convierte en una bomba de tiempo.

Así comienza lo que podría haber sido una secuela pero que, para mí, es más bien un lado B que complementa el argumento. Otra apuesta arriesgada. El ritmo decae un poco y puede resultar agotador para el espectador tener que verse enfrentado a un nuevo conflicto. Sin embargo, la incursión de lo infantil, repleto de picardía e inocencia, y el cambio ambiente, que ahora es la favela, resulta refrescante y evita el tedio.

No entraré en detalles sobre el giro argumental para evitar spoilers (hasta ahora, no he dicho nada que no sugiera el trailer), pero en ese momento el espectador, como los protagonistas, aprendió a convivir con lo monstruoso, aunque todavía no entiende del todo esta nueva lógica retorcida. Como el niño, solo espera respuestas, pero nunca llegan. No son necesarias. Cuando la monstruosidad contenida empieza a explotar, uno entiende que no hay final feliz posible. Pero sí uno tan bello como inesperado.

Página 1 de 1

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Viviana María del Mar Castiblanco

Es parte del equipo editorial de El Malpensante. Actualmente cursa la maestría en filosofía de la Universidad Nacional.

Febrero de 2018
Edición No.193

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores