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El Malpensante

Breviario

Chicos de Venezuela

Un cuento corto

Estaba sentado en una banca del paseo Bolívar, a punto de hacer estallar la cápsula sabor a sandía de mi cigarro, cuando lo conocí.

–¿Complás paleta? –dijo el chico.

Era una voz aniñada, enternecida todavía más por su dificultad al pronunciar las erres.

–Tengo veldes, amalillas, lojas –insistió.

Eran enormes lunas de tóxico azúcar incrustadas en un largo palo de madera más grande que él.

–¿Y cómo te llamas? –indagué.

–Malco.

–¡Malco! Qué lindo y extraño nombre –dije.

–¡No, no! Maaalco, con “el-le” de latón Mickey.

–¡Ah, Marco! Comenté divertido.

–Eso, así. Soy de Malacaibo.

–Un placer, yo me llamo Joan.

–¿Y en qué tlabajas?

–Estudio aves.

–¿Los pajalitos se estudian?

–Sí.

Recordé las palabras de una loca conocida mía: “Niña, tienes que ir al centro a comer ‘caraotas’ ”, refiriéndose a los chicos inmigrantes venezolanos que merodeaban por el centro de Barranquilla. Me parecía desalmado reducir a estos muchachos al ingrediente típico de un platillo que hacía tiempo no se llevaban a la boca por la precaria situación de la República Bolivariana. Minimizarlos a un pasabocas para la dieta sexual de las maricas más voraces de la ciudad era demasiado.

–¿Y me vas a complal la paleta?

–¿Qué cuestan?

–Mil pesos.

Marco tenía unos intensos y verdiamarillos ojos, pensé en una bolita-uñita partida por la mitad al verlos. Su cara era como una piedra a la que la corriente del río ha pulido con esmero. Su cabello era de un tono cobrizo, intuí algunas mezclas extranjeras en su sangre. Lo imaginé desnudo, un santo adolescente sobre los altares de Sorte, sofocado por las llamas de los velones.

–¿Y no te vas a comel la paleta? –preguntó Marco.

–No sé, me da algo de pesar hacerlo. Mira, es tan bonita, ¿Parece una luna roja, no crees?

–A mí me palece el foco de un semáfolo.

Ya Marco se había sentado a mi lado. Olía a sol, a melaza y cobre, de tanto manosear y recontar monedas. Sus uñas estaban limpias y sus zapatos algo remendados, pero pulcros. Llevaba una camiseta como dos tallas más grande, y un jean negr...

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John Better

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