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El Malpensante

Breviario

Historia de una muñeca

Macabro, delirante e incómodo, pero bastante apropiado para un pintor expresionista, este relato de amor es un trazo cómico-amargo en la historia de la pintura universal.

 

© Fotografía del particular encargo que le hizo el despechado pintor Oskar Kokoschka a la fabricante de muñecas Hermine Moos (1919).

Quien fuera el niño terrible de la pintura vienesa, Oskar Kokoschka, conoció a Alma Mahler en 1912. Por ese entonces ella era la viuda del célebre compositor Gustav Mahler y una suerte de femme fatale de la época. En su currículo amoroso estaba el haber sido besada por primera vez por Gustav Klimt, otro pintor célebre y no menos pasional que Oskar.

El romance entre Alma y Oskar duró tres años. La relación fue muy tormentosa; la psiquis de Oskar era bastante frágil y pintaba a Alma de forma obsesiva. La leyenda dice que estaba en la cama con ella todo el tiempo y solo se levantaba para pintarla. Alma se había convertido en su obsesión. La madre de ella, desesperada, le escribió: “Si vuelves a ver a Oskar, ¡le dispararé!”. Poco después, quedó embarazada de su amado, pero abortó la criatura y esto hundió a Kokoschka aún más en el desequilibrio. Finalmente, Alma rompió la relación con él; un testimonio de estos momentos es el cuadro La novia del viento. Temiendo la persecución y la locura de Kokoschka, Alma se casó en 1915 con el arquitecto Walter Gropius y al año siguiente nació la hija de ambos, Manon.

Kokoschka se hundió en la depresión. No sabía cómo ni con quién reemplazar a Alma, pero finalmente tuvo una idea muy singular para lograrlo. Escribió a una fabricante de muñecas en Múnich, Hermine Moos, el 18 julio de 1918, y le encargó una muñeca de tamaño natural que en todo se pareciera a Alma Mahler. Probablemente el objetivo de Kokoschka trascendía lo sexual: él no quería tener una muñeca inflable, sino una mujer en todos los sentidos. En su carta decía:

Ayer envié un dibujo a tamaño real de mi amada y le pido que lo copie con el máximo cuidado y lo transforme en realidad. Preste especial atención a las dimensiones de la cabeza y el cuello, al pecho y las ...

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Patricia Suárez

En 2011 recibió el Premio San Luis Libro por Brindar con extraños, y en 2012 el Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz por El árbol de limón. Acaba de publicar la novela La renguera del perro (Gandhi Galerna Libros).

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