Google+
El Malpensante

Artículo

El rojo sobre el verde canta

Un poeta futbolista –o viceversa– recuerda sus 15 minutos de fama como mascota de un equipo campeón, y formula una teoría del color para explicar su amor por “el Poderoso de la Montaña”.

1. CONFESIÓN DE CAMERINO

Desde los nueve años soy seguidor del Deportivo Independiente Medellín. Tuve el honor de recibir lecciones de fútbol bajo la tutela de José Manuel Moreno, llamado “el Charro”, que era sin exageraciones el Maradona de aquellos días, un crack argentino que entrenaba al equipo rojo de mi ciudad tras ser el más celebrado delantero y goleador en las canchas argentinas. Moreno vivía en mi barrio y gastaba parte de su tiempo libre con los pibes que vestíamos camisas rojas. Ahí empezó mi pasión. Todo lo veía a través del fútbol. Inclusive, desde el solar de mi casa, creía que la luna era un balón suspendido en el aire.

Era 1955, y por ser conocido de mi padre, que era periodista, Moreno resultó un buen día enseñándonos a patear la pelota en un barrio futbolero, La Floresta. Por ese raro azar terminé siendo mascota del DIM, que ese mismo año fue por primera vez campeón. Eso no habla de mi buena estrella, o de lo contrario yo hubiera sido futbolista y no amante de lo que Nerval llamaría estrella solitaria o sol melancólico, la poesía. A lo mejor hubiera escrito más poemas en la cancha desde un fútbol lírico como el que amaba Pasolini, y no contribuiría con entusiasmo a la desaparición de los bosques convertidos en papel. En vez de seguir siendo amante del arco, terminé siendo amante de la lira, ¡vaya! Aún no había leído a Huizinga: “El juego es anterior a la cultura”.

Conservo esta foto del año en que el fútbol me persiguió con más eficacia que la que puse en perseguir un balón. Allí hay verdaderas leyendas como Efraín “el Caimán” Sánchez, ese portero barranquillero que abrió a los jugadores colombianos las canchas internacionales y que aún vive y atrapa preguntas de improvisados entrevistadores, como si fueran pelotas de trapo. O como Lauro Rodríguez, Orlando Larraz, René Seghini, “Canino” Caicedo, Felipe Marino, Pedro Roque Retamozo, aunque en la foto no está un bombardero llamado “Patademula” Calonga.

2. PRIMER TIEMPO

Como uno termina haciendo lo segundo que mejor hace, según afirmaba un pensador francés, terminé escribiendo antes que goleando, para posible t...

Página 1 de 2

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Juan Manuel Roca

Su más reciente poemario se titula Tres caras de la luna (2013).

Junio 2018
Edición No.197

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Lo que el abrazo abarca


Por Juan Miguel Álvarez


Publicado en la edición

No. 202



Una mujer desplazada por la guerra coincide con un exparamilitar en un centro de reconciliación del Caquetá. Ahí donde también se suman ahora exguerrilleros, se miran, se m [...]

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores