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La soledad del portero

¿El autor de Lolita atajando tiros con un par de guantes? El titular de la literatura rusa en el exilio recuerda sus días futboleros y aventura por qué no se estima más a los guardavallas.

Ilsutración de Nader Sharaf

I.

Antiguamente existía en Rusia, y sin duda todavía existe, un tipo especial de muchacho en edad escolar que sin poseer necesariamente una apariencia atlética o una capacidad intelectual muy notable, y careciendo a menudo de energía en clase, y siendo más bien descarnado e incluso, por ejemplo, con una leve afección tuberculosa, destacaba como un fenómeno en el fútbol y el ajedrez, y aprendía con la mayor facilidad cualquier tipo de deporte o juego de destreza (Borya Shik, Kostya Buketov y vosotros, los famosos hermanos Sharabanov, ¿dónde estáis ahora, compañeros y rivales?).

Debido a que, por elección, formaba parte de la no clasista intelectualidad rusa, a mi padre le pareció adecuado que yo fuese a una escuela que se distinguía por sus principios democráticos, su política de no discriminación por motivos de rango social, raza o credo, y sus modernos métodos de enseñanza. Aparte de todo eso, la Escuela Tenishev no se diferenciaba de las escuelas de los demás lugares y épocas. Como en todas las escuelas, los alumnos toleraban a unos maestros y detestaban a otros, y como en todas las escuelas, había un intercambio constante de chistes obscenos e información erótica. Como yo era un buen deportista, mis actividades allí no me hubieran parecido lúgubres de no ser porque mis profesores se mostraron empeñados en salvar mi alma.

Me acusaron de no encajar en mi medio ambiente; de ser un “exhibicionista” (sobre todo por salpimentar mis redacciones en ruso con términos ingleses y franceses, que se me ocurrían sin querer); de negarme a tocar las sucísimas toallas húmedas de los lavabos; de pelear con los nudillos en lugar de utilizar ese golpe a modo de cachete que los rusos dan en las peleas con el canto del puño. El director de la escuela, que apenas sabía nada de deportes aunque aprobaba con vehemencia su capacidad de fomentar la sociabilidad, desconfiaba de mi empeño en jugar al fútbol siempre de portero, “en lugar de correr con los demás jugadores”.

 

II.

Para reconstruir el verano de 1914, época en la que por vez primera me sobrevino la sorda furia de la versificación, no necesito en realidad más que visualizar cie...

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Vladimir Nabokov

(San Petersburgo, 1899 - Suiza, 1977) Reconocido escritor ruso. Obtuvo mayor fama y reconocimiento por su novela Lolita, publicada en 1955.

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