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El Malpensante

Crónica

El gol que fundó una estirpe

Tan importante como un gol es, sin duda, cómo se canta. Un retrato del hombre que instauró esa “ooo...” alargada al infinito en el oído futbolero de toda una nación, escrito por quien fuera su aprendiz, colega y amigo.

 Imagen de una transmisión de boxeo en los años sesenta. De izquierda a derecha: “el Campeón” Carlos Arturo Rueda, Andrés Salcedo (al micrófono), el comentarista Lagovén y “el Flaco” Leiva, famoso reportero bogotano.

Carlos Arturo Rueda fue el primer dios mediático que tuvo Colombia. Un hombrecito peso pluma, de piel rojiza y ojos azules, que nunca se puso una corbata y que, fuera del micrófono, era tan gago como yo. En mi caso porque desde pequeño se me raya el disco. En el suyo, como secuela de la fractura de cráneo que sufrió en un desdichado accidente hogareño. Pobres y ricos, grandes empresarios y vendedores ambulantes, jefes políticos y emboladores, no había quien no sintiera por él una veneración comparable a la que se les rinde a las divinidades de la música o el cine.

Cuando se sentía bien con alguien, “el Campeón”, como todos lo llamábamos, se mostraba cálido y generoso. Lo sentí en carne propia. Durante todo el tiempo en que fui su voz comercial en El Campín, me fue guiando casi sin que yo me diera cuenta. A su lado aprendí todo cuanto hay que aprender en este oficio al que tanto debo. Años más tarde, como narrador de la Bundesliga, adopté y adapté algunas de sus fórmulas para cautivar a mi audiencia.

Nunca he dejado de interesarme, más que por el personaje mediático, que todos adoraban, por el hombre detrás de esa esplendorosa fachada. Después de años de ir juntando recuerdos y encajando piezas, hoy me atrevo a decir que Carlos Arturo Rueda fue una especie de Ulises de la locución deportiva. Un personaje homérico, aventurero, fabulador, de esos que se fijan metas desde la niñez y se lanzan a buscarlas enseguida.

Su primera decisión, de niño, fue hacerse boxeador. Con apenas diez años comenzó a visitar el pequeño gimnasio del señor Obando en Curridabat, cerca de San José (Costa Rica), soñando con pelear en los grandes templos del boxeo mundial. Nueva York, Las Vegas, París, Londres, Tokio. Pero justo en ese momento su padre, Alfonso Rueda, un político santandereano sobreviviente de la guerra de los Mil Días, decidió que era hora de volver a hacer las maletas y, con su mujer costarricense y sus siete hijos, todos nacidos en C...

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Andrés Salcedo

Reconocido locutor, comentarista y periodista deportivo. Comenzó a narrar el fútbol alemán para el público hispanoparlante. Ganó el premio Ondas de España.

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