Google+ El Malpensante

Ficción

Decisión en el último minuto

A Guido Tamayo, que sabe de esto.

A Delio “Maravilla” Gamboa, mi primer ídolo.

Pexels.com

Por amor propio, ¿me entiende? No metí ese gol por amor propio. El técnico me había condenado a ver el partido desde la banca, precisamente ese, el partido en que nos jugábamos la clasificación a la semifinal de la Copa, me había suspendido por tres fechas porque yo les había dicho a los periodistas que entre las directivas del club había personas que sabían más de negocios que de fútbol. No se imagina usted la que se armó. Mi declaración fue reproducida por televisión y radio, fue noticia en los periódicos y escándalo entre los dueños del balón, que no son propiamente los jugadores sino los que tienen metida la plata en los equipos.

–Me piden que te sancione por tres fechas –me dijo el profesor Marrugo–. Tienes que entenderme, no estoy de acuerdo con la sanción, pero a estas alturas no puedo ponerme a pelear con las directivas, les bajaría la moral a los jugadores.

Esa fue la explicación que me dio el técnico y ese fue el motivo por el que en los dos últimos partidos había calentado banca, sufriendo y sabiendo que podía estar en la cancha en mi puesto de siempre, perdóneme la vanidad, entonces yo era el primero en la lista de goleadores del campeonato nacional y el tercero en lo que iba jugando de la Copa.

–¿Ni siquiera en el partido contra Paraguay? –le pregunté al Profe.

–Ni siquiera en esa fecha –me respondió con la voz quebrada como si me estuviera dando el pésame por la muerte de un hermano.

–¿Por eso me están embolatando el pase?

–No creo –dijo mi amigo el técnico–. Tu pase vale mucha plata. Si lo negocian con los españoles, el club se embolsillará un buen billete. La sanción fue una medida injusta, tú sabes cómo es el doctor Prieto, lo quisquilloso que es cuando lo critican en público.

Por amor propio, le dije lo que había sufrido en las dos últimas fechas, primero con el empate a los ecuatorianos y luego con el que les regalamos a los peruanos después de estarles ganando, porque este último empate fue servido en bandeja por un error de nuestra defensa cuando...

Página 1 de 3

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Óscar Collazos

Escritor, periodista, ensayista y crítico literario. Doctor honoris causa en literatura de la Universidad del Valle. Publicó relatos, ensayos, crónicas y más de quince novelas.

Junio 2018
Edición No.197

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Tres piedritas hepáticas


Por Hernán Bravo Varela


Publicado en la edición

No. 193



De manufactura muy diversa, pero igual de encantadora, este trío de ensayos aborda la música, el cine y el sentido del gusto (incluyendo el gusto por el arte) con un ingenio prodigioso. [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores