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El difunto Roth

Entre la marea de elogios fúnebres, un lector tan fiel como mordaz evalúa la supuesta grandeza del eterno aspirante al Nobel en este cáustico y poco halagador homenaje. 

Ilustración de Ana Bustelo

Después de Joyce y Proust, Philip Roth fue el novelista más celebrado del siglo xx que no atinó a ganarse un Premio Nobel. De hecho, a principios de este siglo, la incapacidad de Roth para hacerse con el galardón se convirtió en una suerte de chiste recurrente. Anualmente, en la última semana de septiembre, aparecía en el New York Times un artículo pronosticando que ese sí sería el año de Roth; pero llegaba octubre y por enésima vez no ganaba. Luego, mientras gracias a Google me familiarizaba con la vida de Tomas Tranströmer, Le Clézio, o quienquiera que los suecos hubieran elegido ese año, Roth venía a mi cabeza y, por un breve momento, sentía compasión. “Toda comparación es odiosa”, advirtió Cervantes alguna vez. Pero sin duda ese es el tipo de cosas que diría quien nunca se ganó un Nobel. Marie Curie obtuvo dos antes de cumplir cincuenta años. El quisquilloso fantasma de Roth alegaría que ninguno fue de literatura. Está bien, pero Churchill sí que lo ganó con su Historia de los pueblos de habla inglesa –aunque su verdadero deseo era obtener el Nobel de la Paz–. Nadie ha leído una sola palabra de esta particular obra maestra. En cambio, muchos sí han leído El lamento de Portnoy o Pastoral americana, el acertado nombre con que Roth bautizó tanto su novela como el Día de Acción de Gracias.

Y justo después de la entrega del Nobel, mientras la piedad de Acción de Gracias cedía al frenesí de las compras navideñas, Roth mismo salía con algún chiste sobre no haber ganado el Nobel tampoco ese año, como esta joya en vísperas de Navijanucá de 2008: “Si tan solo hubiera titulado El lamento de Portnoy como El orgasmo bajo la presión capitalista... me hubieran dado el Nobel hace años”.

Finalmente, cuando Bob Dylan ganó el premio, en 2016, se cerraron las apuestas. Dylan se embolsilló el Nobel estadounidense de la década y Roth, que ya había cumplido 84 años, no lograría llegar a la siguiente.

De mortuis nil nisi bonum, “de los muertos, diga solo lo bueno”. Los obituarios estadounidenses de Roth sig...

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James Rumsey-Merlan

Estudió literatura en las universidades de Chicago y Princeton, y en la Universidad Tecnológica de Bolívar. En 2016 publicó, con Camila Vélez Valencia, una antología de la poesía de Raúl Gómez Jattin traducida al inglés, que lacónicamente titularon Poems.

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