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El Malpensante

Breviario

La mano de Olduvai

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Ilustración de Natalia Ospina Meléndez

En agosto de 2015 el mundo conoció los resultados de una investigación científica según la cual fue descubierta una mano que había permanecido muchísimo tiempo escondida, después –es lo más probable– de haber tirado muchas veces la piedra.

Fue hallada en la garganta de Olduvai (norte de Tanzania) por un grupo de paleoantropólogos españoles, y el valor del hallazgo radica en que hace más antigua de lo que se creía la mano moderna del hombre, la mano actual, la mano que ahora, por ejemplo, escribe esta nota.

En efecto, según este nuevo descubrimiento –con base en el estudio de un hueso de 3,6 centímetros de longitud correspondiente a la falange proximal del meñique izquierdo y que fue encontrado en 2014 en el lugar mencionado–, nuestra mano actual data de hace más de 1.840.000 años, lo que corrige el dato, hasta entonces tenido por cierto, de que nuestra mano, con las características que posee aún hoy día (¿hasta cuándo, a propósito?), había tenido su origen hace 1.500.000 años.

En resumidas cuentas, esto quiere decir que es 340 milenios más antigua, más experta, la mano capaz de hacer herramientas con alta eficiencia y de manipularlas de igual modo: la mano que elaboró el hacha de piedra, el arado y la pluma de escribir; esa misma pluma que en la mano de Rimbaud redactó: “La mano en la pluma vale tanto como la mano en el arado”. (Y he de agregar, ay, que esa mano en la pluma vale el cuádruple, qué digo, el céntuple que la mano en el arado, pero en sentido inverso, en sentido destructivo y no productivo, cuando no se usa, por ejemplo, para componer una línea tan hermosa como la de Rimbaud, sino para firmar la orden de arrasar un pueblo, tal como a su turno lo certificó la mano de Dylan Thomas: “La mano que firmó el papel derribó una ciudad;?/ cinco dedos soberanos tasaron el aliento, / duplicaron los muertos del orbe y diezmaron un país”. Inevitable por otra parte pensar en este punto en la mano de Harry S. Truman, mano tan delicada como siniestra, que lo mismo tocaba en el piano el “Vals de Missouri” que decretaba el lanzamiento de sendas bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.)

E...

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(Santa Marta, 1960) Poeta, narrador y ensayista. Ha publicado, entre otros libros, De esta vida nuestra (1998).

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