Google+
El Malpensante

Crónica

Retrato de dama con bandido

Pocas veces las palabras que acompañan el fallo de un jurado logran hacerle justicia a los méritos del ganador. El caso que sigue puede preciarse de ser una exquisita excepción a la regla.

Fotografía de Giovanna Pezzotti

La Cárcel de la Ladera acogió durante décadas a lo más granado del hampa y de la poesía criolla. A sus celdas iban a dar con sus huesos criminales de trayectoria, timadores de ingenio y hasta escritores heréticos. Los límites entre delito y pecado fueron muy borrosos en el Medellín de los sesenta. A esa mezcla entre artista y rufián, a la manera de Rocambole, corresponde la figura de un célebre ladrón de oficio, Antonio Medina, más conocido como Toñilas.

Pese al remoquete, que más pareciera el de un payaso de piñatas, Toñilas cobró fama no sólo como asaltante de bancos sino como lector impenitente, piloto de carreras y encantador de mujeres. A su saga contribuye una fina estampa de dandy tropical: ojos claros, porte distinguido, pantalones de lino y guayabera; todo eso engrandecido con un estilo del que se preciaba: cero derramamiento de sangre en sus actos. Se aprendió el Código Penal de memoria solo para defenderse en las audiencias. Había escapado dos veces de la cárcel: una vez por la lavandería, oculto entre la ropa sucia; otra, disfrazado de mujer.

María Esther Arango, que a la sazón bordeaba los cuarenta y cinco, soñaba con ver a su amante bandido, y tuvo que urdir una treta para entrar a la celda. Se le ocurrió que una amiga suya podría impartir un curso de fotografía a los reclusos. La propuesta tuvo eco. Giovanna Pezzotti, reportera gráfica de origen italiano, se lo tomó muy en serio. En ese momento tenía veinticuatro años y era todo un primor; tanto así que Toñilas apenas la vio le dijo: “El tipo de mujer que a mí me gusta es usted”.
Tal parece que las sesiones fotográficas se extendían durante largas jornadas. La bella profesora encandilaba como un flash la mirada de los condenados, sobre todo la de Toñilas. Pero Giovanna, por fidelidad a su amiga, se mantenía a prudente distancia de aquel pillo irresistible: “Yo apenas les decía a mis alumnos: pónganle tanto de diafragma, enfoquen bien y disparen”.
Las autoridades de la prisión vieron con buenos ojos la actitud de los internos con las clases y hasta permitieron que la dama acondicionara un calabozo como cuarto oscuro para revelar los negativos. Así presenc...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Fernando Mora Meléndez

En el último Festival de Cine de Cartagena estrenó su documental 'La eternidad tiene tiempo de esperarme'.

Noviembre de 2008
Edición No.92

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Recetas de salvación


Por Wendy Guerra


Publicado en la edición

No. 206



La chef más querida de la televisión cubana enseñaba a convertir el agua en aceite y las frutas en bistecs, apoyándose en el ingrediente secreto del buen cocinero: la imagi [...]

¡Viva la revolución!


Por Malcom Deas


Publicado en la edición

No. 204



Así se llama el último libro de Eric Hobsbawm sobre Latinoamérica, que un colega cáustico desmenuza y destruye con celo de historiador. Dos versiones británicas de n [...]

La voz de Pandora


Por Adrienne Mayor


Publicado en la edición

No. 213



Miles de años atrás, los griegos auguraron con este mito la llegada de los robots y la inteligencia artificial. Desde entonces ya desconfiaban de ellos. [...]

Chamánicos: la búsqueda metafísica de los Aterciopelados


Por Juan Carlos Garay


Publicado en la edición

No. 209



Entre 1998 y 2000, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago lanzaron dos de sus discos más importantes y participaron en más de treinta ceremonias de toma de yagé, la planta sagr [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores