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El Malpensante

Breviario

Raúl le aúlla a la luna

Sobre Gómez Jattin

Ilustración de Gabriel Henao

Fue mi amigo el poeta Gustavo Garcés quien primero me habló de él y me prestó los libros Tríptico cereteano y Amanecer en el valle del Sinú, publicados hacía apenas unas semanas por la Fundación Simón y Lola Guberek. Recuerdo que los leí con la alegría de quien está descubriendo algo nuevo, que releí varias veces sus poemas, y todavía más. Hablando por teléfono con William Ospina una mañana, le comenté que esa lectura me tenía fascinado. Y le leí varios poemas. Ya después releeríamos con otros amigos esos textos y los comentaríamos maravillados.

Por aquellas épocas hacíamos, con el auspicio de Luis Ángel Parra y el Taller Arte Dos Gráfico, unas lecturas de poemas en los parques durante las noches de luna llena, previa consulta al infaltable Almanaque Pintoresco de Brístol –si no estoy mal, corría el año 1998–. Eran unas reuniones que rotaron por varios parques de Bogotá hasta anclar en el parque del Virrey y a las que estuvieron invitados poetas de diferentes tendencias. En una especie de ágora que había allí y que presidía una escultura del artista Alberto Nuño, se disponía una mesa con lámpara, un micrófono y una silla. En el centro de ese espacio se instalaba una batea de esas que usan los albañiles para preparar la mezcla de cemento y arena con la que se pegan los ladrillos. Allí se ponía la leña y se encendía una hoguera que animaba la reunión y disipaba el frío de la noche bogotana.

En esas noches de luna llena leyeron no pocos poetas colombianos y más de uno de los extranjeros que pasaban por estas tierras, a quienes lográbamos capturar para que nos acompañaran y nos leyeran sus versos. Eran unos encuentros agradables, en los que siempre circulaba alguna botella de mano en mano (¡aunque a veces algunas de esas manos se quedaban con la botella y con la mano!). Nos acompañaron, como decía, grupos conformados por poetas de una determinada tendencia –los nadaístas, los de la revista Ulrika y los de Deshora de Medellín– entre muchos otros poetas solitarios. ...

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Fernando Herrera Gómez

Ha publicado, entre otros títulos, La casa sosegada, que lo hizo merecedor del Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia en 1985.

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