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El Malpensante

Crónica

Metal, Viscoso animal

Los habitantes de un pueblo en el Nordeste antioqueño insisten en que la explotación del oro con mercurio no es tan mala como la pintan, mientras las multinacionales ganan hectáreas de territorio con el  eslogan del cuidado al medio ambiente.

 

 Fotografías de Víctor Galeano.

I. ESCENAS DE DEFENSA

–El mercurio es un animal –dice José Gaviria, comerciante de oro–. Es un monstruo con vida propia.

Gaviria tiene 50 años y empezó a trabajar con el oro desde antes de que le salieran espinillas. A los ocho aprendió cómo se quemaba la amalgama. Veía a su papá disparando un soplete de afilada llama azul sobre una masa de mercurio endurecido color gris opaco; notaba que la masa se iba evaporando hasta dejar desnuda una pepa redonda de chispa dorada.

En ese entonces, y hasta antes de cumplir 30 años, Gaviria admite que fue “irrespetuoso con el mercurio” porque no sabía que inhalar ese vapor era peligroso. Admite, también, que solo empezó a cuidarse hace pocos años, a partir de 2012 o 2013, luego de que entidades del Estado y diversas ONG llegaron al pueblo a enseñar cómo evitar la intoxicación por mercurio. Y ahora, cuando le preguntan por su salud dice que se siente muy bien, que no tiene afecciones, que nunca ha sido hospitalizado.

–No me explico el porqué. Con todo el vapor que tragué y todo el mercurio que he manipulado en mi vida es para que estuviera muy enfermo, y mire que no.

Como habla con vigor y no lo veo ahogado o agotado, y a simple vista no se le notan los síntomas más evidentes de este envenenamiento –como el temblor incontrolable en las manos–, suma pruebas a su favor diciendo que es padre de varios hijos, “todos en perfectas condiciones de salud”. Es más: hace solo dos años tuvo otra bebé.

–Yo llevaba conviviendo 18 años con una mujer y nada que teníamos hijos. Ella me decía: “Amor, eso es el mercurio”. Un día tuve una infidelidad y nació esta niña. Y como yo le creía a mi mujer que por el mercurio no podía tener hijos, me hice la prueba de ADN y fue que sí: 99,9% de afinidad con el ADN de la bebé.

A José Gaviria le dicen “Pinta”. Luce una calvicie sin segunda oportunidad y llegó a ser uno de los quemadores más solicitados en Segovia porque, luego de experimentar durante años, inventó un aparato que evitaba que el vapor escapara a la intemperie y reagrupaba las...

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Juan Miguel Álvarez

Periodista independiente. En 2013, publicó Balas por encargo, una investigación sobre el sicariato en Colombia. En 2015 hizo parte de la antología Los malos, catorce perfiles de latinoamericanos siniestros. En 2015, hizo parte de la selección oficial del Premio de Periodismo Gabriel García Márquez. Lo encuentran como @cronista77

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