Google+
El Malpensante

Ficción

Yo sabía...

Su labor como gestora cultural y ministra hizo que su ficción fuera soslayada. En este inquietante relato, una mujer le canta la tabla a cierto representante del machismo regional.    

Ilustración de Franco.

Yo sabía que algún día iba a verte así: saliéndosete por cualquier parte todo el orgullo, toda la soberbia, el poderío, la prepotencia y la verraquera que te mandabas. Sabía que tarde o temprano te iba a encontrar pálido en vez de rojo, encorvado en lugar de erguido, mudo a cambio del locuaz tartamudeo con que descrestaste majaderos y engatusaste mujeres a troche y moche.

Sabía que este día llegaba porque tú no podías ser más jodido que el mismo Dios y tener todo en tus manos. Que no podías seguir durante años y años y años haciendo lo mismo que hicieron tus bisabuelos y tus abuelos y tus padres y tus tíos que echaron lienzos hasta donde les llegó la vista y cercaron el pueblo tanto como les alcanzó el alambre de púas que se hacían traer de la capital por intermedio de las oficinas del gobierno y quitaban y ponían empleados a su antojo y abrían los telegramas que les llevaban las empleadas asustadas y sumisas mucho antes de que llegaran a sus verdaderos destinatarios y decidían siempre quiénes iban a ser los maestros nombrados desde Bogotá y a quiénes había que quitarles el puesto aunque se murieran de hambre, y durante años y años y años se hicieron caca sobre este pueblo pendejo que se dejó tomar las riendas por tus abuelos y tus bisabuelos y tus padres y tus tíos y ahora por ti, que seguiste con tus pies untados de boñiga y tu lengua tartamudeando audacias el mismo camino que trazó tu gente para adueñarse de todo: del poder social, del poder económico, del poder sentimental, de los altares del Corpus, de las mujeres ajenas, de las curules políticas, de las muchachas impúberes, de las fuerzas armadas y desarmadas, de los reinados, del verano y del invierno y hasta de la vida y honra de tus semejantes.

Yo sabía que tarde o temprano te llegaría el día porque no hay aguacero tras el que no escampe ni creciente que no baje y que si bien es cierto que has tenido plata por bojotes para tirarte uno o dos millones de pesos en una simple campaña para elegir a un concejal llevándote de paso por delante al registrador y al gobernador y al coronel tan verraquito él y a Raimundo y todo el mundo, también es ci...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Consuelo Araújo Noguera

Política, escritora y gestora cultural. Junto a Miriam Pupo de Lacouture, Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen fundó el Festival de la Leyenda Vallenata, y se ganó el mote de ?la Cacica?.

Marzo 2019
Edición No.205

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Libros por metro


Por Karim Ganem Maloof


Publicado en la edición

No. 207



. [...]

¡Viva la revolución!


Por Malcom Deas


Publicado en la edición

No. 204



Así se llama el último libro de Eric Hobsbawm sobre Latinoamérica, que un colega cáustico desmenuza y destruye con celo de historiador. Dos versiones británicas de n [...]

Sobre el cerro, a cielo abierto


Por Adriano Cirino


Publicado en la edición

No. 207



Al evaluar el problema de la basura en la comuna 13 de Medellín, las autoridades locales notaron un inconveniente mayor: ¿cómo hacían los habitantes para subir y bajar las [...]

Café instantáneo


Por


Publicado en la edición

No. 204



Por Cigarra Entinta y Karim Ganem [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores