Perfil
De las manos curtidas del Negro salieron tantos arrullos de amor como notas de rebeldía, canciones de protesta contra otros reyes menos musicales y más injustos.

Ilustración de Santiago Guevara.
Para mi padre el universo comenzaba en el patio de la casa. Era el único espacio en el que aún no se había vertido cemento y debía barrerse muchas veces hasta dejar intactas las sombras de los árboles. Barranquilla era una ciudad incierta para los hombres que venían del otro lado del río. Tal vez por eso buscaban el refugio de la tierra húmeda de los patios, que les recordaban el silbido con el que se junta al ganado, las madrugadas cerreras y los cantos llorosos del oficio solitario de la vaquería.
Fue en ese lugar bajo una luna que dolía donde vi por única vez al señor Alejandro Durán.
–Levántate –dijo mi padre–. Te voy a presentar al rey que se coronó el año en que tú naciste.
Mi incredulidad estaba hecha de un doloroso antagonismo familiar, de terquedades, rock de colegio y las ganas delirantes de irme de la casa para no volver nunca. No creía posible la existencia de un rey negro, pobre y campesino que además pudiera estar honrándonos en el patio de la casa, envuelto en su ascética monarquía.
Parecía más alto que los demás hombres y más profundo que los reyes de mis cuentos infantiles. El recuerdo llega con intervalos silenciosos como el mismo Durán, tan dueño de una soledad de aldea. Sí, Alejandro Durán fue un monarca asceta nacido en El Paso, Magdalena Grande, a principios del siglo pasado. Por lo menos, así me lo contó mi padre.
No sé qué parte conoció él, cuáles son mis propios recuerdos o qué parte inventó, pero tiempo después viajé al Cesar y una tarde comprendí, en el cauce del Ariguaní, que la sabana muriendo en los playones puede desatar una necesidad irremediable de cantar. Que esta forma de olvido habitaba la voz de Alejandro Durán con una hondura apacible que hiere los sentidos y da ganas de llorar.
Hay quienes se acercan a la poesía a través de los libros. Otros como Durán a través de un pedazo de acordeón. No podía ser diferente, si la madre se llama Juana Francisca Díaz Villareal y es cantadora de...
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Escritora y abogada. Es creadora y directora del Encuentro de Escritores La Raya en el Ojo que se lleva a cabo en San Andrés Islas.
Marzo 2019
Edición No.205
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No. 204Los habitantes de un pueblo en el Nordeste antioqueño insisten en que la explotación del oro con mercurio no es tan mala como la pintan, mientras las multinacionales ganan hectáre [...]