
Ilustración de Ana Yael
Hay muchas formas de fracasar como filósofo. La más eficiente es evitar convertirse en uno, en primer lugar. Esa es la estrategia predilecta de la inmensa mayoría de la población. Algunas de las actividades que ocupan a los filósofos –o con las que fingen estar ocupados– son de limitado interés para hombres y mujeres en la calle, los bares, la sala de estar o la cocina. Torturarse por cuestiones como si los objetos son o no construcciones lógicas producidas por datos que provienen de los sentidos, o si la mente está localizada en sujetos individuales o se extiende por todo el universo, o incluso si somos agentes libres, todo esto es el pasatiempo de una minoría.
En mis muchos años como médico, conocí a una buena cantidad de pacientes y colegas admirables, pero ni un puñado de ellos demostró interés en los temas filosóficos que por lo menos a mí me han preocupado desde que era adolescente. Si en la afirmación socrática “una vida sin examen no merece ser vivida”, “examen” significa examen filosófico, se estaría diciendo que la mayoría de personas llevan vidas sin sentido. En tal caso, la sentencia haría poca justicia a las muchas personas cuyas vidas no solo valen la pena ser vividas, sino que han soportado con valentía los exámenes que les ha hecho la vida.
Aun así, cualquiera que tome en serio las ideas filosóficas debe lamentar su insignificante influencia en el ámbito público y privado de la vida cotidiana. Entre los filósofos existe el deseo –quizá más común de lo que muchos admitirían– de que la filosofía sea influyente. No necesariamente de manera directa, sino como nacimiento del río de la conversación popular que en apariencia fluye sin la ayuda de sus labores cognitivas. Esta perspectiva se encuentra maravillosamente expresada en el ensayo de John Stuart Mill sobre Jeremy Bentham:
Pero [Bentham y Coleridge] estaban destinados a... mostrar que la filosofía especulativa, que en la superficie parece una cosa tan alejada de los asuntos de la vida y de los intereses externos de los hombres, es en realidad aquello que más los influencia y que, a la larga, prevalece sobre...
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Como dijo algún filoso " La vida hay que vivirla como se quiere"
Filósofo y médico de la Universidad de Oxford. Ha publicado varios libros de poesía, narrativa, filosofía y teoría literaria. El último es ?Of Time and Lamentation: Reflections on Transcience (2017)?.
Mayo 2019
Edición No.207
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No. 205La sombra de un árbol es el escenario perfecto para este concierto de historias. En las del Turco florecen –casi siempre de parranda– los nombres de intérpretes legendarios, [...]
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No. 204De los mejores de la literatura rusa. (Cuento no incluido en la edición impresa) [...]