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El Malpensante

Poesía

Casarse con el verdugo

Traducción de Estefanía Angueyra

.

La han condenado a morir en la horca. Un hombre puede escapar a esta muerte si se vuelve el verdugo. Una mujer, si se casa con el verdugo. Pero en este momento no hay verdugo; por tanto, no hay escapatoria. Solo hay una muerte, indefinidamente postergada. Esto no es fantasía, es historia.

*

Vivir en prisión es vivir sin espejos. Vivir sin espejos es vivir sin uno mismo. Ella vive sin su yo, encuentra un hueco en la pared de piedra y, al otro lado de la pared, una voz. La voz proviene de la oscuridad y no tiene rostro. Esta voz se convierte en un espejo.

*

Con el fin de evitar su muerte, su muerte individual, de cuello retorcido y lengua hinchada, ella debe casarse con el verdugo. Pero no hay verdugo, primero debe crearlo, convencer a este hombre al otro lado de la voz, esta voz que jamás ha visto y que jamás la ha visto, esta oscuridad, debe convencerlo de renunciar a su rostro, de cambiarlo por la máscara impersonal de la muerte, de la muerte oficial que tiene ojos pero no boca, esta máscara de oscuro leproso. Debe transformar aquellas manos para que estén dispuestas a retorcer la cuerda alrededor de las gargantas designadas como la de ella, gargantas que no sean la de ella. Debe casarse con el verdugo o no casarse en absoluto, pero no es tan malo. ¿Con quién más podría casarse?

*

Te preguntarás por su crimen. La condenaron a muerte por hurtar ropa de su empleador, de la esposa de su empleador. Deseaba ser más hermosa. En los sirvientes este deseo no era legal.

*

Ella estira su voz como una mano, su voz atraviesa la pared, acaricia y toca. ¿Qué podría haber dicho para convencerlo? ¿Que estaba condenado a muerte, que la libertad lo esperaba? Cuál fue la tentación, la que funcionó. Tal vez él quería vivir con una mujer cuya vida hubiese salvado, que hubiera hundido la vista en el fondo de la tierra y, sin embargo, lo siguiera en el ascenso de vuelta a la vida. Era su única oportunidad de ser un héroe, para una persona al menos, pues de convertirse en el verdugo los demás lo odiarían. Estaba en la cárcel por herir a otro hombre, en un dedo de la mano derecha, con una espada. Esto también es historia.

*

Mis dos amigas me cuentan esas historias, tan inverosímiles y tan ciertas. Son historias de terror y no me han pasado a mí, no me han pasado todav&iacu...

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jose salgado

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Margaret Atwood

Es miembro honorario de la Academia Norteamericana de las Artes y las Ciencias. Entre sus múltiples publicaciones se encuentran "El cuento de la criada" (1985), condecorada con el Arthur C. Clarke Award y el Governor General?s Award, "La puerta" (2007) y "La semilla de la bruja" (2016).

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