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El Malpensante

Artículo

De la oralidad del creol a la escritura musical

¿Qué tienen que ver un método de lectoescritura musical desarrollado por un húngaro y la enseñanza del calipso en San Andrés? Un nuevo manual plantea una forma de enseñar a leer música, pero sobre todo de entenderla, a través del pulso del creol.


Desde hace aproximadamente veinte años, en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se ha acrecentado el interés por revitalizar y conservar la música tradicional de las islas. El gobierno colombiano y los propios isleños han venido realizando prácticas formativas apoyadas en la enseñanza empírica, muy propia de la cultura oral del archipiélago. Los músicos isleños, que en su mayoría interpretan música tradicional, son los encargados de enseñar la tradición de la misma forma en que ellos la aprendieron: por imitación de otros maestros. En general, la didáctica musical en el archipiélago se ha basado en la emulación desde lo sensorial auditivo y lo sensorial visual-auditivo. Por esta razón, un alto porcentaje de los músicos vinculados a las prácticas sonoras no conoce la grafía musical y, por ende, no sabe leer partituras. Esto entraña un problema obvio a la hora de legar la tradición a las nuevas generaciones: no hay un registro distinto a la tradición oral.

Entonces, como apoyo a los procesos formativos musicales del archipiélago, se nos ocurrió diseñar un material pedagógico para la enseñanza y el aprendizaje de ritmos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, con énfasis en la lectura musical. Teniendo en cuenta que la enseñanza inicial de las músicas tradicionales isleñas se apoya en sus respectivos patrones de acompañamiento –esto es, su base rítmica–, ideamos una cartilla didáctica con herramientas audiovisuales, enfocada en instruir sobre la lectoescritura del pasillo, el vals y, especialmente, el calipso, uno de los géneros musicales más importantes del archipiélago.

El calipso es un ritmo afrocaribeño originario de Trinidad y Tobago, muy popular en islas del Caribe como Jamaica y el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, pero que también ha llegado a difundirse en Costa Rica, Honduras, Panamá y el sur de Venezuela. Surgió en el siglo XVI, durante la llegada de los primeros esclavos africanos a las plantaciones de azúcar de Trinidad. Como alternativa para comunicarse entre ellos burlando a sus captores, los esclavos comenzaron a cantar en un dialecto franco-criollo llamado patois. Quien entonaba las canciones, y contaba historias a través de ellas, era llamado griot.

Tras la abolición de la esclavitud en el Imperio británico, en la década de 1830, el cali...

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