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El Malpensante

Portafolio gráfico

Lobo manso, cordero feroz

Un portafolio gráfico de Juan Arias

Mucho tiempo después de haberse extinguido en Suiza, los lobos han reaparecido en el país al encontrar un camino desde Francia e Italia. ¿Cómo ha recibido esta sociedad que funciona como un relojito la aparición del polémico inmigrante?

 

El lobo en el tren que va de Francia a Suiza.

 

Encontré una noticia sobre la muerte de una loba en el valle de Anniviers, en Suiza. Le habían disparado en el lomo, por la espalda, digamos, y la policía ofrecía 20 mil francos de recompensa para dar con el cazador ilegal. Me puse a profundizar en el tema y descubrí que hace aproximadamente quince años los lobos habían sido arrasados del territorio suizo. No hubo lobos hasta que otros especímenes, provenientes de Francia e Italia, migraron a Suiza para ocupar el territorio “desocupado”. Rápidamente, esto dividió a la población humana en dos bandos: los que estaban felices de que el animal hubiera reaparecido y los que lo consideraban un depredador malvado. Una discusión que encontró representación en el órgano parlamentario. El bando de izquierda acogió al lobo, mientras el de derecha, argumentado que Suiza era un territorio libre de depredadores, abogó por un nuevo exterminio. Una noticia resumía la acalorada discusión que sostuvieron dos parlamentarios. El de izquierda le preguntó a su colega de derecha: “¿Entonces qué hacemos?, ¿ponemos un muro para que el lobo no entre?”.

La solución que se propuso sarcásticamente fue el detonante de este proyecto. Por un lado, al buscar noticias sobre inmigración en Suiza, encontré similitudes en la forma en que los medios se referían a los extranjeros y a los lobos. Además, entendí que Suiza era un país sin muros. Vista desde afuera, se trataba de una sociedad perfecta, sana y sin “depredadores”. En verano, la costumbre era que las ovejas pastaran en completa libertad; en vez de erigir cercas para separar sus rebaños, los pastores pintaban una franja de color en la lana de sus ovejas para diferenciarlas, y las dejaban deambular a su suerte en las praderas pues no había quien las matara o se las robara.

Por ello, una vez reapareció el lobo, a los campesinos les resultó tan descabellada la solución que ofreció el Servicio de Pesca, Caza y Fauna: aquellos que perdieran ovejas entre las fauces de un lobo serían indemnizados. Sin embargo, tendrían que ha...

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Juan Arias

En 2019 fue incluido en el selecto grupo de National Geographic Storytelling Grantee. Es cofundador de Calidoscopio, colectivo que realiza exposiciones y talleres en Cali para promover la fotografía como lenguaje artístico.

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