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El Malpensante

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Orlando demandada

El ambiguo personaje de Virginia Woolf, que luego de protagonizar media novela como “él” un día se despierta convertido en “ella”, es el punto de partida para reflexionar sobre esas dos casillas que el derecho sigue usando para diferenciarnos: hombre o mujer.

 

 

Ilustración de Natalia Ospina @n_ospina

  

Orlando, tras caer en un extraño y pesado sueño de varios días, despertó convertido en mujer. En ese lapso se gestó una revolución contra el sultán de Turquía, se puso al descubierto su matrimonio con una mujer de nombre y apellido con resonancias españolas y fue visitado por las diosas de la Pureza, la Castidad y la Modestia. Sin siquiera haber llegado a la mitad de su novela, Virginia Woolf cuenta que Orlando se levantó de la cama y se paró desnudo delante del espejo. Añade que, sin lugar a dudas, él había cambiado de sexo mientras dormía y ahora era una mujer. Lo que hasta ese momento había sido una burla a los estándares tradicionales heredados del siglo XIX en materia de biografías, desarrollada a través del recuento ficticio de las aventuras amorosas, poéticas y aristocráticas de un muchacho de la nobleza inglesa nacido a finales del siglo XVI, dio el giro narrativo que lo convertiría en uno de los textos más representativos y vanguardistas en materia de sexo, género y sexualidad.

Orlando. Una biografía fue publicado en 1928 y estuvo inspirado en la fascinación que a la autora le generaba su amiga, y por corto tiempo amante, Vita Sackville-West. No era para menos. Esta aristócrata inglesa, diez años menor que ella, parecía la encarnación casi perfecta del andrógino. Vita era madre, esposa, amante de mujeres, viajera, escritora; una persona llena de historias sobre cortejos y travestismo, que a los ojos de Virginia tenía buen gusto tanto para llevar perlas y aretes, como para vestir pantalones y botas de equitación. Sin embargo, aunque Vita navegaba con cierta tranquilidad las aguas de su sexualidad, apoyada por su abolengo y su fortuna, la fluidez y la libertad para asumir roles, posturas y vestimentas masculinos no pasaban de ser un fútil simulacro que no lograba otorgarle una de las cosas que ella más anhelaba: la posibilidad de heredar Knole, la hacien...

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Lina Céspedes

Doctora en derecho de la Universidad de Temple, Filadelfia. Fue becaria Fulbright y residential fellow del Institute for Global Law and Policy de la Universidad de Harvard.

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