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El corazón del petroestado

El petróleo no es la panacea que parece implícita en su precio actual. Son tantas las tentaciones que engendra en los mandamases de un país, que a la larga puede llegar a ser una maldición.

Invitado Festival Malpensante 2009

Si yo fuese un barril de petróleo confortablemente alojado en un pozo oculto en una falla profunda del subsuelo, la región más segura para mí —donde podría vivir otros 50 o 100 millones de años en paz y dignidad— sería algún país donde los minerales y su exploración estuviesen nacionalizados. La razón de esto es que en esos países sólo hay un cazador de petróleo y las posibilidades de eludirlo son mucho mayores que las de ser descubierto. El lugar más peligroso en que pueda vivir un barril de petróleo son los Estados Unidos pues allí hay miles de cazadores, cada uno con un arma diferente.

 
A. I. Levorsen
 
 
1.  Nací en Caracas, pero crecí entre geólogos e ingenieros de yacimientos, en campamentos de la costa oriental del lago de Maracaibo y del oriente de Venezuela.Tendría unos 15 años la tarde de 1966 en que entré al cubículo del geofísico residente. El campamento, esta vez, estaba en el confín de los llanos altos orientales —sabanas anegadizas en la margen izquierda del bajo Orinoco que los geólogos llaman “costo Orinoco”— y el delta del gran río. El geofísico era venezolano y abominaba de la idea de nacionalizar el petróleo que había prendido ya en la clase política gobernante. Detrás de su escritorio colgaba el cuadrito que enmarcaba la frase de Arville Irving Levorsen que he elegido como epígrafe.
 
El geofísico era hombre en extremo joven —se alojaba en la sección del campamento llamada “de los solteros”— y hacía poco había renunciado. Corría en el campamento la versión de que la Royal Dutch-Shell le había hecho una mejor oferta para ir a catear petróleo en Indonesia. La verdad es que hacía ya tiempo que las concesionarias no exploraban demasiado en Venezuela. El último gran esfuerzo de exploración se había registrado en 1956. Coincidió muy explicablemente con los altos precios del llamado “crudo dulce” del golfo Pérsico que siguieron a la crisis de Suez, pero la ley de hidrocarburos limitó la exploración de nuevos lotes a sólo un año.

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Ibsen Martínez

Invitado del Festival Malpensante 2009. Su última novela es 'Simpatía por King Kong'.

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