Google+
El Malpensante

Breviario

El más insólito de los galanes

   

 © Jordi Elias | Corbis

 

La historia es real, lo cual sólo la torna más bella.

Ocurrió hace algunos meses. El muchacho –entre 18 y 21, en esa zona límbica en la cual no se es ni un niño ni un adulto responsable– entró a la heladería con la intención de atracarla. Pero la muchacha que estaba a cargo del negocio le pareció tan bella que cambió de idea a mitad de camino, guardando el arma que había esgrimido como argumento disuasivo.

Quiso el infortunio que al huir del lugar se topase con dos policías. Que a pesar del testimonio de la chica, que juraba que nada había sido robado, se lo llevaron detenido.

Mientras estuvo confinado en un instituto, los policías trataron de hacer lo que aquí se llama “armar una causa”: esto es, presentar como caso sólido aquello que no lo es, en esta oportunidad basándose en el dinero que el chico llevaba en el bolsillo –que pretendían robado, aunque la chica manifestase lo contrario– y en la realidad inexcusable del prontuario, que el chico ya había manchado con infracciones menores antes de esa hora.

Me bastaría con el hecho del delito abortado a causa de la belleza para insistir en que esta historia es conmovedora. Pero también ocurrió algo más, que transforma mi pretensión en algo indiscutible. Informada de lo que ocurría, la chica en cuestión acudió al juzgado para hacer valer su testimonio: es verdad que el chico había pretendido robarla, sin embargo había desistido de hacerlo por propia iniciativa. El robo no se concretó, por lo cual el delito no existió nunca; lo que en todo caso existió, y por partida doble, fue el mérito. El del chico que sucumbió a la belleza. El de la chica que, pudiendo haberse lavado las manos, se atrevió a contradecir el testimonio de la policía para hacer honor a la justicia –y a su insólito galán.

El chico salió libre. Y después dicen que no ocurren cosas bonitas.

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Marcelo Figueras

Su última novela, Aquarium, fue publicada en 2011.

Abril 2008
Edición No.85

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Para hacer un talismán


Por Olga Orozco


Publicado en la edición

No. 204



Una poema  [...]

¡Viva la revolución!


Por Malcom Deas


Publicado en la edición

No. 204



Así se llama el último libro de Eric Hobsbawm sobre Latinoamérica, que un colega cáustico desmenuza y destruye con celo de historiador. Dos versiones británicas de n [...]

Supermoro y la kriptonita brasileña


Por Mariana Toro Nader


Publicado en la edición

No. 203



Sérgio Moro, el osado juez que procesó a Lula da Silva y reveló un entramado de corrupción de alcance latinoamericano, decidió colgar la toga y unirse al que la izqu [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores