Google+
El Malpensante

Artículo

Mi otro prójimo

Después de darle muchas vueltas al asunto, el autor antioqueño ha decantado unos principios tan simples como polémicos. En noviembre del año pasado los expuso con su habitual tono durante una conferencia en Berkeley.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII y las dos primeras décadas del XIX Maupertuis, Lamarck y Erasmus Darwin empezaron a hablar de lo que hoy conocemos como la teoría de la evolución: que todos los seres vivos, sin excluir al hombre, están emparentados por provenir de antepasados comunes, y en última instancia de un solo antepasado común, la primera célula que dio origen a toda la vida que ha existido y existe hoy sobre la Tierra. En 1859 Charles Darwin (nieto de Erasmus) publicó El origen de las especies para tratar de explicar cómo se origina una especie de otra, el fenómeno de la “especiación”, que es un aspecto de la evolución pero no toda la evolución, y postuló para ello el mecanismo de “la selección natural” o “supervivencia del más apto”, el cual a mi modo de ver no pasa de ser una perogrullada o tautología, una explicación que no explica nada: como Dios, ni más ni menos, con quien tratamos de explicar lo que no entendemos, aunque sin lograr entenderlo a Él. Pero en fin, repleto de datos de botánica y zoología, El origen de las especies daba la impresión de ser un libro muy científico y su aparición marcó el triunfo de la teoría entera de la evolución, que es lo que importa. Y es que la evolución biológica es una realidad manifiesta. Compárese usted con un perro y verá: usted y él tienen dos ojos, dos oídos, una nariz con dos orificios nasales, boca u hocico con dos hileras de dientes, un sistema circulatorio con venas y arterias y sangre roja con hemoglobina, pulmones para respirar, un sistema digestivo que procesa los alimentos y los excreta, etcétera. Y sobre todo, que es lo que cuenta para la tesis que voy a sostener aquí, un sistema nervioso con el que usted y el perro sienten el dolor, el hambre, la sed, la angustia, la alegría, el miedo... Un sistema nervioso que es el que produce el alma.

Y dejando al perro, compare ahora a su mujer con la hembra del chimpancé y verá que los ciclos reproductivos de ambas son casi iguales y que usted está casado con una casi igual, una semisimia parlante que produce óvulos, tiene menstruación, es fecundada en el coito a través de una vagina y pare después de varios meses de gestación por el mismo orificio por el que la inseminaron. Y ponga a una simia y a su mujer a levantar sendas piedras a ver. Míreles las...

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Fernando Vallejo

Autor polémico. Ha recibido numerosos reconocimientos por su obra, incluido el premio Rómulo Gallegos.

Mayo de 2006
Edición No.70

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

¿Poeta o profeta?


Por Rodrigo Blanco Calderón


Publicado en la edición

No. 204



Michel Houellebecq lo hizo de nuevo: en su más reciente novela predijo el presente político de Francia y la aparición de los “chalecos amarillos”. Un admirador de su o [...]

Ida Vitale no subestima a sus lectores


Por César Bianchi


Publicado en la edición

No. 203



Con una sonrisa pícara y unas salidas lúcidas, la poeta uruguaya responde con precisión filuda las preguntas de otro inoportuno periodista atraído por la miel de los premio [...]

¡Dejen que reviente!


Por Thomas Vasek


Publicado en la edición

No. 204



Si alguien lo contradice, inhale, exhale y pelee. Quizás no haya una mejor forma de comunicarse. [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores