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A propósito de la dignidad; Sobre el Festival de Jazz; Fallas en el detector; Reseña y libros de cuento en Colombia

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A propósito de la dignidad

A los lectores les debería inquietar encontrar en su revista el título “La estupidez de la dignidad”, cuando llevamos quince años luchando para que se cumpla el artícu­lo primero de la Constitución de 1991, según el cual la República está “fundada en el respeto de la dignidad humana”. Leyendo el texto de mister Pinker surgen varias preguntas. La primera: ¿Será que nos falla la memoria y que la Constitución no fue promulgada por amplio consenso por la Asamblea Constituyente, integrada por todas las fuerzas políticas e ideológicas, sino por la Conferencia Episcopal Colombiana? No se necesita ser académico de la lengua para saber que todas las palabras tienen varias acepciones, y que Pinker habría debido seleccionar la acepción de dignidad que corresponde al tema del escrito y analizarla concienzudamente. En cambio, el autor, en su afán polémico, mezcló todas las acepciones para demostrar la “estupidez” del término.

Pero las joyas que encontré en el artículo no terminan ahí. Leemos que el principio de autonomía y el consentimiento informado son más que suficientes para salvar al género humano de abusos y males. Yo quisiera saber a cuántas personas, cuando han firmado antes de ser sometidas a un procedimiento médico o de prestar su cuerpo para una investigación, se les ha dado la información suficiente, certera, completa, y el tiempo suficiente para analizar lo que se les sugiere que firmen. Por lo general, les pasan un papel y les dicen “firme aquí”, y eso fue todo. Y si la investigación se hace en poblaciones pobres, de escasa cultura o semianalfabetas, el consentimiento informado no pasa de ser una burda farsa. Entonces, ¿en qué quedamos, mister Pinker?
El autor intenta identificar la ciencia con el ateísmo y con el materialismo filosófico. En cambio, Dios, las religiones y el idealismo filosófico que reconoce una realidad espiritual diferente a la materia corporal, desde Platón hasta Karl Jaspers, representarían el oscurantismo. Es una visión decimonónica superada desde hace mucho tiempo. Dios no es incompatible con la ciencia. Para nostros los creyentes, Dios creó la naturaleza y al hombre con sus leyes, que son el objeto de la inves...

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