Google+ El Malpensante

Breviario

Con-fusión

s

Cada cierto tiempo en Colombia volvemos a caer en el patriotismo ciego, representado por imágenes simplonas (preferiblemente corazones) y reforzado por exaltaciones gratuitas a la cultura popular que dejan en entredicho la verdadera identidad nacional en lugar de afianzarla. Según el inmortal himno de esta corriente, el orgullo colombiano radica en “mujeres, música y trago” y hasta le pusieron ritmo de reguetón para ser el tema central de un reality. Ahora podemos dormir tranquilos porque Colombia está de moda y, gracias a los triunfos internacionales de un puñado de estrellas, el mundo ya no nos ve únicamente como la tierra de la coca. En estos días, querer a Colombia (que también está de moda) es tener una manilla tejida con los colores de la bandera o usar cualquiera de los accesorios que comercializa un próspero y joven empresario que, por pura casualidad, es hijo del Presidente de la República.

Gracias a ésa y otras casualidades, se puede llegar a sospechar que toda la parafernalia nacionalista es una estrategia de los políticos que, ante su incompetencia para solucionar los verdaderos problemas de Colombia, nos quieren hacer creer que estamos en “el mejor vividero del mundo”, como muchas personas llaman al país. Y con el gentil auspicio de las gaseosas, las cervezas y los supermercados, nos bombardean con publicidad baladí y un provincialismo que apela más al sentido de pertenencia de los humanos que a lo autóctono. Al fin y al cabo, la primera palabra que aprenden los bebés después de “mamá” es “mío”. Así, las cruzadas por el amor a la patria nos hostigan con posesivos como mi tierra, mi sangre, mi pueblo, mi gente, mi pasión, mi selección, mi país, mis raíces y otros tantos.
 
Pero el conflicto de identidad no es un mediocre complot político, mucho menos en los tiempos de la globalización y la ubicuidad de internet. Siempre se ha hablado de la influencia obvia de lo mexicano entre las clases bajas, el sueño americano para la clase media y la cultura europea entre los más pudientes. Es cierto que somos un país mestizo, pero a la influencia extranjera hay que sumarle una alta cuota de servilismo que nos tiene produciendo telenovelas con acento de Miami. Es la misma sumisión que puso a Shakira en los primeros lugares de popularidad en mtv con sonidos de varios lugares del mundo excepto de Colombia. Igualmente, aunque alardeando de un aire más colombiano, viene Carlos Vives con su eterno vallenato rock, que p...

Página 1 de 3

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Daniel Páez

Diciembre de 2005
Edición No.66

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores