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Reseñas

Para qué sirve el editor 2

 Una reseña sobre La semilla de la ira de Consuelo Triviño Anzola

Consuelo Triviño Anzola. Las semillas de la ira. Seix Barral, Biblioteca Breve, 2008. 282 páginas.
Hay una escena famosa en Murder by Death, aquella deliciosa película que reunió alrededor de un crimen a celebridades como Peter Sellers, Truman Capote, Alec Guiness, David Niven y Maggie Smith... Cuando se anuncia la llegada de la famosa detective miss Jessica Marbles, parodia de la miss Marple de Agatha Christie, aparece en una silla de ruedas una anciana dama de majestuoso porte, conducida por una vulgar y robusta doncella. Todos los presentes, que no la conocen más que de nombre, se dirigen con veneración a la anciana para constatar que se trata de la doncella enferma y que la que conduce la silla no es otra que la célebre miss Marbles. Análoga escena hubiera podido contemplar el paseante que en los años veinte se hubiera tropezado en la Plaza de Cataluña con un joven gigante lleno de vitalidad pero ciego, llevado de la mano por su lazarillo, un anciano enjuto y cadavérico. El joven era Ramón Palacio Viso, venezolano, ayudante, amanuense e hijo adoptivo del anciano, don José María Vargas Vila, un autor colombiano que vendía libros en todo el mundo como si fueran pan y que era el gran autor internacional de Colombia y de Latinoamérica, así como el preferido de las editoriales españolas. Truculento y blasfemo, derrochaba insultos a porfía en medio de culebrones que hoy serían telenovelas de éxito. Sus libros, o mejor panfletos, circulaban a hurtadillas en las escuelas; eran el equivalente a la pornografía de la época. Posaba en figura de víctima y de perseguido y se jactaba de tumbar gobiernos con una frase.
La cintilla o fajilla –otrora desprendible– de La semilla de la ira, que ahora viene impresa tal vez para que no se pierda, atravesando la carátula como cualquiera de esos canales de televisión que creen que la programación mejora si en media pantalla se anuncian las cotizaciones en Wall Street, y que seguramente pronto, cuando descubran su poder publicitario, anunciará marcas de gaseosas o de artículos deportivos, reza: “La gran novela sobre José María Vargas Vila”.
Consuelo Triviño es una de las mayores conocedoras de Vargas Vila. A ella se debe, entre otras cosas, el descubrimiento en Cuba y la publicació...

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Luis H. Aristizábal

Ha colaborado con revistas como 'El Malpensante', 'Pie de página' y 'Gaceta'. En 2003 publicó la novela 'El día después del juicio'.

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