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El Malpensante

Reseñas

El escritor como cómplice

Una reseña del libro Historia de un encargo: "La Catira" de Camilo José Cela"

Gustavo Guerrero. Historia de un encargo. Anagrama, 2008

En contraste con la profusión de estudios sobre el mecenazgo clásico, muy poco se ha dicho sobre lo que ocurre con esa institución o sus vestigios a partir del romanticismo. En ocasiones se ha señalado que el Estado socialista o capitalista, mediante sus aparatos culturales, sustituye la acción del mecenas o que los mass media burgueses lo despersonalizan convirtiéndolo en una serie de mecanismos de producción remunerada. Historia de un encargo, de Gustavo Guerrero, replantea la discusión, revelando que la modernidad no ha eliminado del todo prácticas que juzgábamos arcaicas o extintas. Este libro, de hecho, sienta las bases para una teoría del mecenazgo en la literatura actual.

El corpus que examina es trans­atlántico. En la década de 1950 dos dictaduras de derecha, la española y la venezolana, se comunican a través de un prestigioso embajador literario: el joven Camilo José Cela. La ambición de éste, sumada a su destreza en el trato con la alta sociedad, lo hacen digno de recibir un encargo: la redacción de novelas que dieran a conocer al mundo y, en particular, a la Hispanidad –ansiosamente construida por el franquismo para compensar su aislamiento– la Venezuela postulada por los allegados al coronel Marcos Pérez Jiménez. Como apunta Guerrero (Caracas, 1957) en páginas de magnífica historia cultural, ya el régimen venezolano imponía en los espacios públicos, como signos del “Nuevo Ideal Nacional”, el bolivarismo –culto al héroe ungido de autoridad política– y el llanerismo compulsivo –imagen sinecdóquica de un país que también podría haberse retratado como caribeño, andino o amazónico–; la omisión de esa variedad tenía el propósito de naturalizar el caudillismo típico de los Llanos como modelo legítimo de gobierno para toda la nación. Hacía falta, no obstante, incorporar en el ámbito letrado los valores perezjimenistas. Dicho discurso debía competir con la Venezuela de ficción forjada por Rómulo Gallegos, presidente democrático y civil derrocado en 1948 por Pérez Jiménez (entre otros militares) y exiliado, tenaz denunciador de la nueva dictadura, como lo había sido de la de Juan Vicente Gómez, alegorizada en Doña Bárbara (1929). La recompensa por ...

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Miguel Gomes

Profesor de literatura en la Universidad de Connecticut. Autor de 'Visión memorable' y 'La cueva de Altamira'.

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