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Invitado Festival MalPensante 09

Plazos traicioneros

Leer el periódico dominical en un país como éste, para no hablar de ver un noticiero de televisión, es autopropinarse un paliza. Ninguna de las piezas del rompecabezas que uno ha armado en la fantasía casa del todo en la realidad. Lo que progresa por un lado se deteriora por el otro; lo que se recauda en un lugar se dilapida en el siguiente. Cuando los males son graves vienen en manada, y contra la manada de males es poco lo que un solo lector de periódico ahí sentado en su sillón puede hacer. ¿A largo plazo entonces? Tal vez, sólo que las ganas que dan de esperar plazos muy largos son pocas. El círculo, desde luego, es cuadrado.
 
*
 
La noción de que el conocimiento humano no admite límites es teológica hasta el tuétano. Casi no se necesita repetirlo: Dios no admite límites, Dios es perfecto, Dios lo sabe todo. Así, Dios se convirtió en el lente de la ilusión por medio del cual los seres humanos intentamos comprender el universo.
 
Pero los límites de este panorama están a la vista de cualquiera. Antes de hablar de que interpretamos mal los actos e intenciones de nuestros semejantes, a veces hasta el delirio, digamos que muchas veces ni siquiera nos comprendemos bien a nosotros mismos: nos vemos asaltados por miedos, alegrías, sueños y locuras de origen intempestivo (¿en qué consistirían, dicho sea de paso, los miedos, las alegrías, los sueños y las locuras intempestivas de Dios?), de suerte que la evidencia del límite empieza por la propia casa.
 
Lo obvio, pues, es que el hombre creó a Dios para esconder en él su propia pequeñez, pero en alguna torcedura del camino lo obvio dejó de ser obvio y por todas partes tenemos a émulos de Dios pontificando sobre el universo. La noción del límite, en cambio, se hizo oscura.
 
*
 
Navegaciones
 
A los escritores nos gustaría que leyeran nuestros libros como si fueran barcos en los que el lector viaja. Del viajero corriente esperaríamos que dijera si le gustó el viaje. ¿La comida y la bebida fueron de su agrado?, ¿la orquesta tocaba bien?, ¿los parajes visitados estuvi...

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Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

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