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Iceberg

Sexo, sueño, fantasía y escasa realidad

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Invitado Festival Malpensante 2009

La autora fue miembro del jurado de “Las 500 bis”. Para el día de la premiación, le pedimos que reflexionara sobre la calidad de los cuentos. Éste es el texto que leyó.

 

Leer casi quinientos cuentos, así cada uno se componga de un máximo de quinientas palabras, exige a un jurado, para que no llegue a momentos de irritabilidad aguda, tomarse la experiencia como una oportunidad de investigación literaria, la cual a veces deriva, necesariamente, en constatación sociológica.

Hoy, día de la feliz premiación, en vez de detenerme en el examen de las virtudes de los cuentos ganadores, las cuales están a la vista, he decidido más bien hacer una breve descripción, cercana al inventario, de lo que encontré mientras hacía mi lectura y tomaba, juiciosamente —para poder probar eventualmente a los rigurosos malpensantes que era un jurado responsable—, minuciosos apuntes.
 
Éstas son, pues, algunas constataciones desordenadas: hubo muchos, infinidad de sueños, en los cuentos. Pesadillas, sueños eróticos y hasta sueños rosa, llenos de trinos, rosicleres y arco iris, como escritos por maestras de preescolar. En la mayoría de estos cuentos el final era el mismo: fulano, entonces, se despertó. Abundaron, claro, las variantes sobre el famoso cuento de Monterroso. Y también, por quién sabe qué razón extraña en este país infernal, cuentos que transcurren en el cielo. Un dato curioso: fueron considerables los cuentos sobre médicos. Eso, tal vez, porque también proliferaron las clínicas, los estados de coma y los accidentes.
 
Superabundancia también hubo de fantasías sexuales. Fantasías, óigase bien, no consumación de las fantasías. Por los quinientos cuentos se pasearon ansiosos cantidades de varones poseídos por el deseo imposible de los encantos de una vecina, una compañera de trabajo, una prima o simplemente una desconocida. Y también una que otra mujer desasosegada a la hora de la duermevela. El sitio donde se dan en mayor medida esas ensoñaciones, si hemos de creerle a la literatura, es en los buses de transporte público.
 
También se reveló el poder erótico de internet, lugar de origen de varias tramas amorosas. E hizo su aparición c...

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Piedad Bonnett

Invitado Festival Malpensante 2009. Su más reciente novela se titula Lo que no tiene nombre.

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