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Breviario

Nada especial, ¿y tú?

Matricularse en una maestría en gestión cultural puede resultar una experiencia muy particular. La autora recuerda su experiencia.

© Corbis

 

Esas cómodas palabras largas que libran a la gente de la fatiga de razonar...
G. K. Chesterton, Ortodoxia  

Hace tres años me aburría como profesora de inglés, tenía tiempo de más y no quería trabajar como historiadora, la carrera que había estudiado. Me dio por buscar algo para entretenerme y encontré una especialización en Gestión Cultural en la Universidad de Antioquia. Me hacían un buen descuento en la matrícula porque mi mamá era profesora del Alma Máter, y como mi sueldo era exiguo y mi esposo de entonces no iba a ayudarme, decidí meterme. Llamé a mi mejor amiga, que estaba en condiciones parecidas a las mías, y nos inscribimos.
Presentamos un examen para el que estábamos nerviosísimas y para el que finalmente resultamos sobreperfiladas (un término novedoso para decir que estudiaste demasiado y no te vamos a dar trabajo). Los ejercicios de comprensión de lectura tenían errores de sintaxis y redacción, que comuniqué diligentemente a quien cuidaba el examen. Ni se mosqueó. Mi amiga y yo pasamos el examen de admisión. De hecho, pasamos todos los que nos presentamos. Sin excepción. ¿Para qué hacen un examen de admisión si todos los que lo presenten van a ser admitidos?
Las clases eran cada quince días los viernes (de 4 a 8 p.m.), sábados (de 8 a 12 y de 2 a 6) y ¡domingo! (de 8 a 12). Parecía más un retiro espiritual que una actividad académica, los sábados salíamos tan cansados que nadie podía ni hablar, ni pensar en tomarse una cervecita.
Pero comencemos desde el principio. El primer día de clase nos recibió la secretaria de posgrados para darnos la bienvenida. Luego le dio paso a la directora de posgrados de la facultad, que de ahora en adelante llamaremos Inoperancia. Inoperancia nos dijo que la especialización se había acortado, de tres a dos semestres, porque pensaban crear una maestría –que duraría cuatro semestres–. Hasta ahora no han creado nada: ensillaron el caballo antes de tenerlo. Por eso habían eliminado unos cursos, acortado la intensidad horaria de otros, varios cursos similares los habían juntado en uno y había materias ...

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Margarita Arias

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