Google+ El Malpensante

Ensayo

La tercera cultura

Adaptación de El Malpensante
¿A quiénes pertenece el rótulo de “intelectuales”? Mientras los científicos y los escritores se disputan el honroso apellido, un tercer grupo les pasó por el medio y les tomó la delantera.

© Matthias Kulka. Corbis

Durante los últimos años, el terreno de juego de la vida intelectual americana se ha desplazado, y el intelectual tradicional se ha visto relegado cada vez más al margen. Una educación de los años cincuenta basada en Freud, Marx y el modernismo no es una cualificación suficiente para un pensador del siglo XXI. Sin duda, los intelectuales americanos tradicionales son, en cierto sentido, cada vez más reaccionarios, y a menudo se sienten orgullosamente (y obstinadamente) ignorantes de muchos de los logros intelectuales auténticamente significativos de nuestro tiempo. Su cultura, que desestima la ciencia, es frecuentemente no empírica. Usa su propia jerga y tiende a lavar la ropa sucia en casa. Se caracteriza sobre todo por el comentario de comentarios, en una espiral inflada que alcanza al final un punto en el que el mundo real se pierde.

En 1959 C. P. Snow publicó un libro titulado Las dos culturas. De un lado estaban los intelectuales literarios; de otro, los científicos. Snow observó con incredulidad que durante la década de los treinta, mientras nadie miraba, los primeros se concedieron a sí mismos el título de “intelectuales”, como si no hubiera otros. Esta nueva definición de “hombre de letras” excluyó a científicos como el astrónomo Edwin Hubble, el matemático John von Neumann, el cibernético Norbert Wiener, y a los físicos Albert Einstein, Niels Bohr y Werner Heisenberg.
¿Cómo pudieron los intelectuales literarios llevar a cabo semejante tarea? En primer lugar, la gente de ciencias no planteó con eficacia las implicaciones de su trabajo. En segundo, mientras que algunos científicos eminentes, como Arthur Eddington y James Jeans, también escribieron libros dirigidos a una audiencia general, sus trabajos fueron ignorados por los autoproclamados intelectuales, y el valor e importancia de las ideas mostradas en ellos permaneció invisible como actividad intelectual, porque la ciencia no era tema para la prensa y revistas en boga.
En la segunda edición de Las dos culturas, publicada en 1963, Snow añadió un nuevo ensayo, “Las dos culturas: una segunda mirada”, en el que de modo optimista sugería que emergería ...

Página 1 de 1

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

John Brockman

Dirige la Fundación Edge.org y la revista que lleva el mismo nombre.

Abril 2009
Edición No.96

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

3

La escritura como seducción

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

Nuestro Archivo

1 de 4

Huesos y pelo


Por Pilar Quintana


Publicado en la edición

No. 194



Un cuento  [...]

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Columnas

Poetour en una ciudad andina

Esperando a Cantinflas

La cueca larga del anti-poeta

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores