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El Malpensante

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¡Evohé!

o el lento atardecer de la bacante

s

Hola Carlota. ¿Cómo estás?

Me alegro. No te conozco, porque soy nuevo aquí, pero imagino que si estás ahí de vestido largo frente a la mesa pelada de un cabaret que fue de lujo no es por cualquier cosa.
 
Vestigio de otros tiempos, cómo no. Veo que desde la pared de enfrente nos vigilan los dos grandes retratos de Billie Holiday y de Edith Piaf, las diosas de la casa. Además, el discjockey anda en vena romántica. Buena cosa. Ahora te traen un Tom Collins y lo ponen encima de la mesa. El joven mesero te hace una leve venia y se va. Cuando ya no te mira, le das un sorbo fuerte al trago. Rebarajas las cartas en forma mecánica y las nuevas salen, una a una, dóciles a tu infalible manera de hacerte trampa.
 
¿Nadie pierde y todos ganan? Por supuesto, Carlota, y siempre inquieta la posibilidad de que las cosas pasen de otro modo, mejor, más justo, menos doloroso que el que ordena la suerte. ¿Te puedo hacer una pregunta?
 
Gracias, y salud también. ¿A qué te dedicas cuando no te dedicas a nada?
 
Una diversión fácil, cómo no, aparte de que se mata el tiempo. El discjockey interrumpe la música y tú levantas la vista. Pones las cartas bocabajo sobre la mesa y agitas la mano. Quieres que venga, quienquiera que sea. Me va pareciendo que tienes bastante autoridad en este lugar. ¿Cómo es que se llama?
 
Sí, lo olvidaba, grill “Las Vegas” (segunda época).
 
No te estaba acusando de nada semejante.
 
Carlota, no dudo que las mujeres hacen con su cuerpo lo que les viene muy en gana, ni siquiera lo tienes que decir. Pero ya que hablamos del tema, todavía es temprano y las chicas que bailan el cancán apenas deben estar llegando. El otro día las vi, vestidas de conejitas, y si quieres mi opinión no lo hacen para nada mal. Offenbach debe ser todo sonrisas en su tumba.
 
Cambiamos de tema si te parece. Tú eres madre, ¿o me equivoco?
 
Ya lo sabía: dos mujeres y un hombre. La mayor se llama Carlota, o sea que le pusiste un nombre bastante original
para ser tu primogénita, y después, seguiditos, Milena y Andrés.
 
Uso esas palabras porque soy un tipo bien educado, señora, filólogo amateur entre otras cosas. Pero no te me salgas por la tangente psicodélica. Los chicos, ¿de tr...

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Andrés Hoyos

Es columnista de El Espectador y fundador de la revista El Malpensante.

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